El economista Eduardo Torres, explicó que esta política trata de proteger a los más pobres del país
Al no trasladar el alza en los precios del petróleo a las gasolinas, el erario público subsidia entre 22 y 37 por ciento de cada litro de combustible comprado por los automovilistas, el cual es pagado con los excedentes petroleros.
Mientras en México el litro de las gasolinas Magna y Premium tiene un costo de 7.13 y 8.95 pesos, respectivamente, en Estados Unidos sus equivalentes se venden en 11.23 y 11.45 pesos (precios de 3.99 y 4.07 dólares por galón, en el mismo orden), según datos del Departamento de Energía de la Unión Americana.
De acuerdo con cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex), el desliz en el costo de las gasolinas es de unos cuántos centavos al mes, lo que contrasta con el alza de 22.4 por ciento en esos combustibles en Estados Unidos en lo que va del año.
El beneficio para los consumidores mexicanos -y para quienes entran al país para comprar combustible- radica en que en el Presupuesto de Ingresos 2008 considera un aumento gradual de 5.0 por ciento en los precios de las gasolinas en un lapso de 18 meses.
Pemex asegura que los precios del gas licuado de petróleo, diesel y combustóleo tampoco se han visto afectados, pero no así la turbosina, que registra un aumento de 25 por ciento en promedio en lo que va del año, en línea con la tendencia de los costos internacionales del combustible para avión.
El economista de Grupo Financiero BBVA Bancomer, Eduardo Torres, explicó que esta política gubernamental trata de proteger a los más pobres del país.
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