La caída en las exportaciones llegará a tres puntos porcentuales del PIB
México estará entre los grandes perderdores con la recesión de la economía de Estados Unidos, fue la principal conclusión del estudio del Centro de Investigación en Economía y Políticas Públicas (CEPR).
“En este escenario, es previsible que las economías más afectadas sean aquellas que mantienen una mayor actividad comercial con Estados Unidos”.
El estudio detalla que las exportaciones de México al mundo significan 27.8 por ciento de su PIB, mientras que sólo las exportaciones hacia territorio estadunidense representan 21.4 por ciento. Los únicos países de la región que superan este último porcentaje son Canadá, Honduras, Nicaragua y Trinidad y Tobago.
Dada esta dependencia económica, la reducción en el déficit comercial de Estados Unidos hasta 3.0 por ciento de su PIB, provocaría que México perdiera en dos años lo equivalente a 2.9 por ciento de su PIB. Esta pérdida, indican los especialistas, representaría un retroceso cercano al crecimiento económico que México observó en 2007, o incluso a la expansión esperada para este 2008.
“Estamos hablando de que esta desaceleración económica le costará a México un año de crecimiento económico”, lamentó John Schmitt, economista senior del instituto y uno de los autores de la investigación,
En plática con Excélsior explicó que países como Brasil y Argentina experimentarán un daño menor, toda vez que su relación comercial con Estados Unidos significa menos de dos puntos porcentuales de su PIB. Como resultado, los efectos se limitarán a un retroceso que no rebasará los 0.20 puntos porcentuales.
Más allá de las consecuencias que se observarán en materia de comercio exterior, Schmitt explicó que se debe considerar también los efectos negativos en la caída de las remesas y una menor actividad en el financiamiento. “Estos canales de trasmisión podrían generar un daño mayor a las respectivas economías”.
Además, mencionó que la duración de este ciclo económico, que pudiera ya catalogarse de “recesión”, tendrá una duración mayor a la que se experimentó en el año 2001. “En términos de la economía general, la recesión podría extenderse a uno o dos años. Pero si tomamos en cuenta los efectos secundarios en el mercado laboral, ésta podría reflejarse en tres años”.



