La desaceleración económica de Estados Unidos, contrariamente a lo que afirman analistas y las propias autoridades financieras mexicanas, sí afectará al país de manera importante, debido a la enorme dependencia que la economía tiene con ese país, afirmaron Patricia Rodríguez y Alicia Girón.
Las economistas del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguraron que esta nueva crisis estadunidense ofrece “una oportunidad para examinar a fondo el funcionamiento del sistema económico y financiero mexicano”.
Y es que mencionaron que esta situación ha impedido forzar a las autoridades a establecer políticas económicas y monetarias de mediano y largo plazos para lograr una sana independencia económica.
“México exporta 82 por ciento de sus bienes a Estados Unidos, lo que representa 25 por ciento del Producto Interno Bruto. Importa 16 por ciento de su PIB. Además las importaciones de EU son estratégicas para la producción”.
En conferencia de prensa las investigadoras mencionaron que las medidas económicas anunciadas recientemente por el presidente Felipe Calderón y por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, no son medidas anticícilicas, sino discursos “optimistas que lo único que intentan es crear expectativas positivas entre los agentes económicos, cuando la realidad es más grave”.
Los principales bancos mexicanos involucrados en la crisis hipotecaria de alto riesgo (subprime), sector donde se generó la recesión, no son de mexicanos.
Explicaron que es probable que para mitigar las pérdidas “echen mano” de sus activos en sus subsidiarias más importantes. Así, posiblemente aumenten las comisiones y tasas de interés en países como México, por lo cual urgieron al banco central a regular las ganancias de los bancos y obligarlos a abaratar los costos de sus servicios financieros para atender a los segmentos de la población más necesitados e incentivar así el consumo interno.




