A partir de 2008 se libera el maíz, frijol, leche en polvo y azúcar. Está pendiente el autotransporte
WASHINGTON.- El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) cumple su 14 aniversario, en medio del parteaguas que representa la apertura total del comercio agropecuario entre México y Estados Unidos, y arrastrando sucesivos litigios pendientes.
El TLCAN llega así a su adolescencia en medio de opiniones encontradas sobre el impacto de la nueva fase de liberalización agropecuaria, en especial en el maíz, y sin que se resuelvan asignaturas como el cumplimiento total de las cláusulas del transporte transfronterizo.
Sidney Weintraub, uno de los llamados padres intelectuales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, descartó que la apertura del maíz, frijol o azúcar provoquen por sí mismos una afectación seria o desplazamientos mayores de empleos en México.
El economista del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) dijo que los mayores problemas para México son la continuación de subsidios a los granjeros de Estados Unidos y el alto precio del maíz a raíz de su uso para la producción de etanol.
El Congreso estadunidense aprobó precisamente este mes la iniciativa de ley de subsidios al agro por 289 mil millones de dólares, la cual enfrenta sin embargo la amenaza de veto del presidente George W. Bush bajo el argumento de que es muy costosa.
El litigio de los subsidios al agro de Estados Unidos es visto como uno de los mayores obstáculos a la concreción de la Ronda de Doha de la OMC, y los cinco cultivos que absorben el 90 por ciento de la asistencia económica son: arroz, trigo, maíz, algodón y soya.
Más aún, la nueva ley de energía promulgada por el presidente Bush crea incentivos fiscales para la producción de etanol y fija como meta una oferta de 36 mil millones de dólares de galones del combustible para el año 2022.
La inclusión en la ley de energía de las nuevas metas de producción de etanol fue hecha a pesar de que expertos han señalado que el combustible ha encarecido el precio de los alimentos. Tanto el gobierno de Estados Unidos como el de México han descartado efectos sustanciales de la nueva etapa de liberalización del TLCAN y han descartado la eventualidad de una renegociación del acuerdo que entró en vigor en enero de 1994.
“México llega al proceso de desgravación total del capítulo agropecuario del TLCAN, con más activos que pasivos, ya que ahora tenemos un campo diferente, un campo que produce más, exporta más, tiene mejor tecnología”, dijo recientemente el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas.
Un grupo de trabajo convocado por el Instituto México, del Centro Woodrow Wilson de Washington, señaló que los dos países podrían, sin embargo, buscar oportunidades creativas para invertir en las comunidades de pequeños productores agrícolas mexicanos.
“Los gobiernos de Estados Unidos y México deberían considerar el momento adecuado para la implementación de algunas disposiciones agrícolas”, según las conclusiones elaboradas por John Burstein, presidente del Foro para el Desarrollo Sustentable.
Weintraub consideró una mala idea la renegociación del TLC pues sostuvo que sería equivalente a abrir una Caja de Pandora donde podrían surgir otras demandas de Estados Unidos.
Los sectores
En el tema del azúcar, que ha sido motivo de disputa durante la mayor parte del TLC, Estados Unidos oficializó un acuerdo con México para la importación libre de aranceles de hasta 175 mil toneladas de azúcar hasta el mes de enero 2008 cuando se eliminen las tarifas.
Pero aunque México disponía de una cuota total para la exportación de hasta 250 mil toneladas de azúcar libre de aranceles al mercado estadunidense en el año fiscal 2007, los exportadores mexicanos colocaron aquí una proporción menor.
Cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos muestran que México exportó sólo 33 mil toneladas de azúcar entre octubre de 2006 y junio de 2007, de las cuales 15 mil entraron libres de aranceles.
El nivel de exportación de azúcar mexicana significó que los ingenios mexicanos tuvieron pocos excedentes de producción en la temporada pasada.
El transporte
El aniversario del TLCAN coincide además con una nueva decisión del Congreso de Estados Unidos de bloquear los fondos para la continuación del programa piloto de transporte transfronterizo, aún cuando es una obligación estadunidense desde diciembre de 1995.
La ley general de gastos “Omnibus”, promulgada por Bush, bloqueó los fondos para “establecer un programa demostrativo de transporte para permitir a las empresas con domicilio en México operar más allá de la zona comercial”.
Pero a pesar de la decisión del Congreso, EU decidió mantener el programa de transporte fronterizo con México. El Departamento de Transporte anunció que no establecerá un nuevo programa, como lo fija la ley, sino que mantendrá el actual programa piloto, iniciado en septiembre con un puñado de empresas domiciliadas en México y en Estados Unidos.
“El actual proyecto demostrativo de transporte transfronterizo continuará en forma tal que ponga la seguridad primero”, señaló la Administración Federal de Seguridad Carretera (FMCSA).
El gobierno mexicano, a través de la SCT, inscribió a varias empresas en el programa que al final del día se quedó detenido.




