Coinciden diarios en que la medida pretende impedir una 'reacción en cadena' en las finanzas del país
WASHINGTON.- La sorpresiva baja de las tasas de interés por la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos fue vista hoy aquí editorialmente como un intento de evitar una 'reacción en cadena' de desfalco financiero en el país.
La acción sin precedentes del banco central estadunidense, junto con el rescate de la correduría Bear Stearns por J.P. Morgan, tuvo sin embargo el efecto inicial de producir bajas en las bolsas de Europa y Asia, así como de los títulos a futuro en Wall Street.
"Se trató de un esfuerzo por atemperar una crisis crediticia que está envolviendo en llamas al sistema financiero y amenaza con una recesión profunda", señaló el diario The Wall Street Journal.
Anoche la Fed redujo de 3.50 a 3.21 por ciento su tasa de interés a instituciones financieras, en un descuento que cubre sólo préstamos de corto plazo que las instituciones financieras consiguen directamente del banco central.
La Reserva anunció además la creación de un nuevo instrumento que estará disponible a partir de este lunes, para que los grandes bancos de inversión puedan asegurar préstamos de corto plazo.
La nueva herramienta estará en funcionamiento por lo menos seis meses, aunque la Reserva Federal señaló que podía ser extendida.
En paralelo, el grupo bancario JP Morgan anunció de manera sorpresiva la compra de su rival Bear Stearns, el quinto mayor banco de inversión de Estados Unidos.
The New York Times señaló que las acciones representan un 'general y sin precedentes intento de rescatar a los mercados financieros de la nación de lo que los funcionarios temen podría ser una reacción en cadena de desfalcos'.
Apenas la semana pasada, en una acción concertada con bancos centrales a través del mundo, la Fed había anunciado un aumento en 200 mil millones de dolares de su programa de asistencia a bancos privados, a fin de garantizar liquidez suficiente.
La acción fue la respuesta frente a lo que la Fed califico como renovadas presiones sobre los bancos, sacudidos aún por la crisis hipotecaria.
Se trata así de la tercera intervención mayor del banco central estadounidense en los mercados financieros, en busca de inducir confianza y estabilidad en los mercados financieros.
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