La falta de capacidad de refinación se tradujo en un aumento de 39 por ciento en las importaciones entre enero y noviembre de 2007
México está lejos de bajar el precio de la gasolina, ya que su limitada capacidad de refinación se traduce en que el 40 por ciento del consumo interno de este combustible se tenga que importar de otros países, pero pagando un alto costo.
Además, la dependencia de las finanzas públicas hacia el sector petrolero significará que los precios de este insumo mantengan su tendencia al alza, ya que se trata de una manera cómoda de recaudar y de elevar los ingresos.
Según cifras oficiales, en 2007 el déficit del país en la refinación de gasolinas, es decir, el monto desembolsado por el gobierno para pagar las importaciones que se realizan para satisfacer la creciente demanda, tuvo un costo superior a 10 mil millones de dólares.
Este monto alcanzaría al país para construir dos refinerías que permitirán frenar de tajo las importaciones de gasolinas. Datos de Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Energía revelan que el consumo de gasolina el año pasado rondó 110 millones de litros diarios, y entre 1996 y 2007 la demanda nacional ha registrado tasas de crecimiento anual cercanas al 4 por ciento.
Sin embargo, la falta de capacidad de refinación para atender la demanda del mercado interno se tradujo en un aumento de 39 por ciento en las importaciones entre enero y noviembre de 2007, es decir que se adquieren del extranjero 44.4 millones de litros de gasolina diarios.
Analistas del sector energético y legisladores comentan que el estatus de México como país petrolero está lejos de reflejarse en los precios de los combustibles que pagan sus habitantes, ya que en otras naciones llegan a ser menores hasta en 50 por ciento.
Alfonso Lizaola, secretario de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, señaló que el problema de fondo es la dependencia de las finanzas públicas hacia el sector petrolero, que se ha traducido en un valor de los combustibles que no es el más justo para el consumidor.
Resulta indispensable tomar las acciones necesarias para fortalecer al sector de hidrocarburos, mencionó el legislador, y una de ellas podría ser permitir la inversión del sector privado en el área de refinación. “A lo mejor dejar que los inversionistas compartan riesgos con Pemex y pongan su dinero nos permitiría contar con precios de gasolina más justos”, señaló.
Lizaola dijo tener conocimiento de que en la zona fronteriza cargar un tanque de gasolina en San Diego, California, cuesta alrededor de 30 dólares, mientras que en el lado mexicano se gastan hasta 70 dólares por el equivalente.
Cabe recordar que el 6 de enero iniciará la aplicación de una tasa adicional de 5.5 por ciento (anual) al precio del litro de gasolinas y diesel al público en general, que se estima generará ingresos adicionales por ocho mil 388 millones de pesos, mismos que se destinarán a los estados.
El incremento se realizará de manera gradual durante los siguientes 18 meses, con un aumento mensual de dos centavos por cada litro de gasolina Magna, 2.44 centavos para gasolina Premium UBA, y 1.66 centavos para diesel.
De acuerdo con algunas estimaciones, un vehículo compacto de cuatro cilindros con un tanque de 40 litros de gasolina debía pagar 280 pesos para llenarse con gasolina magna, pero a partir de este mes la cifra aumentará a 281 pesos con 20 centavos y en diciembre pagará 290 por un tanque lleno.
Hace unos días, Víctor Keller, presidente del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM), recalcó que a través del aumento a los combustibles la recaudación hacendaria no se incrementará significativamente. “El problema es que este esquema puede ser inflacionario”.
Además, las cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) arrojan que anualmente se agregan alrededor de un millón de unidades nuevas al parque vehicular, lo que significa un incremento importante en el consumo de combustibles.
Entre enero y noviembre del año pasado, la venta de automóviles al público en general sumó 973 mil 516 unidades.




