Analistas esperan que el incremento genere inflación
Para 2010, el Congreso de la Unión aprobó destinar 35 mil 994 millones de pesos para subsidios a gasolinas. Esta cifra es similar a la que este año se otorgó como presupuesto a la desaparecida Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).
El subsidio aprobado por los legisladores es casi 15 veces mayor que el propuesto por el Ejecutivo federal para el presupuesto del próximo año, el cual ascendía a dos mil 400 millones de pesos.
De acuerdo con diputados y senadores, esta cantidad le permitirá al gobierno federal tener un margen de maniobra para hacer los deslizamientos menos severos a lo que pretendía, a fin de que su impacto entre los consumidores sea menor.
Sin embargo, analistas consultados por este diario afirmaron que pondrá en aprietos a la administración actual debido a que el monto aún representa una cantidad menor a la que se necesita, por lo que la población tendrá que soportar aumentos en la gasolina, parecidos a los que se viven en todo el mundo.
Miguel Ángel Medrano, analista de Scotiabank, informó que un incremento en el precio de las gasolinas creará un aumento “importante en los costos de producción para cualquier industria”.
“Si te suben los costos de gasolina, los empresarios van a transferir a los consumidores este precio. Esto nos va a generar presiones inflacionarias y Banxico va a comenzar a padecer de nuevo presiones inflacionarias”, dijo.
José Luis de la Cruz, jefe del departamento de Finanzas y Economía del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), señaló que de aumentar en 2010 los precios de las gasolinas “echaría al traste la política de relajación monetaria que ha implementado desde que comenzó el año el Banco de México, con el fin de impulsar a la economía”.
Precisó que el hecho de que hayan otorgado un poco más en subsidio no resuelve el problema, ayuda a la población, pero no es un alivio, porque todos los precios se elevarán con la implementación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) al pasarlo de 15 a 16 por ciento. Para el gobierno federal es una salida fácil el aumentar las gasolinas (gas LP, diésel y gasolina doméstica), debido a que resulta más fácil recaudar.
Medrano, de Scotiabank, aseguró que lo ideal es que tomando los conceptos de teoría económica la población mexicana debe asumir los costos reales del mercado internacional: “el asunto es que no hay partido político que se lance a eliminarlos porque le cuesta una votación popular”.
Datos del banco central mexicano detallan que el costo de la gasolina tiene un peso de 3.6 por ciento, lo que implica que en esa medida pueden dañar a los demás productos o actividades.
El pasado 8 de octubre la SHCP se negó a dar a conocer bajo qué precio se venderá la gasolina y el diésel el próximo año, pero advirtió que vendrán incrementos semanales, mensuales o bimestrales, que dependerán del comportamiento del precio del petróleo con el resto del mundo.
Respuesta que causó disgusto entre los diputados de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, que solicitaron saber de cuánto serían los aumentos semanales, mensuales o bimestrales de los energéticos.
Los senadores resolvieron que el subsidio a gasolinas debería quedar en 35 mil 994 millones de pesos, el domingo en la madrugada los diputados estuvieron de acuerdo, por lo que será el saldo que el gobierno federal sacará de su bolsa para subsidiar a las gasolina.





