Un impuesto empresarial puede aumentar precios al consumidor y salarios. Autoridades y expertos discuten su impacto entre la población
Su nombre lo dicta: el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) nació con el objetivo de gravar a las empresas. Sin embargo, el Banco de México ha sido muy claro, “su impacto se reflejará sobre los precios al consumidor durante 2008”. Y puede no estar equivocado.
La discusión sobre el impacto que tendrá el IETU en los bolsillos de la población en general, ha sido profunda e intensa entre autoridades y expertos; las proyecciones y análisis muestran que ninguno está del todo equivocado.
Según lo detalló el Banco de México en su más reciente Informe Trimestral de Inflación, se estima que la inflación general presente una trayectoria ascendente durante el primer semestre de 2008, alcanzando su nivel más alto en el segundo trimestre.
“En el segundo semestre, la inflación general podría presentar una moderada tendencia descendente, al comenzar a diluirse las perturbaciones asociadas a las alzas que se han registrado en las cotizaciones de algunos alimentos.
“Posteriormente, se proyecta que durante 2009 dicha tendencia se acelerará, al disiparse los efectos estimados de la mayor carga tributaria asociada a la reforma fiscal”, especifica el informe.
Con estas previsiones desató la preocupación entre la población, que de por sí sabe que 2008 no será un año sencillo en términos económicos.
El argumento de la máxima autoridad monetaria del país supone que el impacto que podría tener el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) sobre los precios al consumidor, se reflejará en su mayor parte durante el primer semestre del próximo año, ya que considera que a lo largo de este lapso las empresas evaluarán el efecto del gravamen sobre su estructura de costos.
Sin embargo precisa: “Cabe señalar que el periodo de evaluación podría resultar relativamente corto, ya que las empresas tienen la obligación de presentar, en su caso, pagos provisionales del nuevo impuesto a partir del primer mes del próximo año. No obstante, es claro que el supuesto utilizado con respecto a la temporalidad del impacto del IETU sobre los precios, y por ende sobre la inflación, constituye un elemento de incertidumbre adicional sobre el pronóstico”, explica el documento.
Detrás de este razonamiento, ¿en dónde se encuentra la liga entre el impuesto que pagarán las empresas y el efecto reflejado en los bolsillos de los consumidores comunes, de todos nosotros?
El Banco de México lo explica de forma sencilla: si bien es un impuesto cuya carga recae “directamente” sobre las empresas y personas físicas con actividad empresarial, y por ello, “no tendrá un efecto directo sobre la inflación”, sí habrá un reflejo indirecto.
El banco central considera que las empresas que se vean obligadas a pagar mayores gravámenes por el IETU, intentarán transferir parte de la carga fiscal adicional al consumidor, a través de incrementos en los precios de los bienes o servicios que producen.
Ahí está la clave: en el “incremento” en los precios de bienes y servicios.
La Secretaría de Hacienda, artífice principal de la Reforma Fiscal, ha defendido que en sus proyecciones previas a la presentación de la propuesta se calculó el impacto inflacionario y no lo consideraron significativo.
Estiman daños menores
Felipe León, socio de Impuestos de Deloitte, aseguró que la preocupación del Banco de México es genuina; sin embargo, estos efectos podrían observarse sólo en algunos sectores.
“Banxico puede estar preocupado porque algunos sectores de la economía sufrirán este efecto más que otros y tratarán de trasladarlo al consumidor. Pero los casos en donde el IETU va a impactar son puntuales, no será un efecto generalizado”.
Anotó que esta visión no debe despertar la inquietud entre la población, ya que no se ve un despunte extensivo en el precio de todos los bienes.
Esta visión la compartió Víctor Manuel Cámara, socio de Impuestos Corporativos de KPMG, quien añadió que es válido que las empresas lo hagan, pues al pagar más impuestos, si antes ganaban diez pesos netos, ahora sólo ganarán ocho pesos.
“Entonces, primero tratarán de reducir costos. Cuando ya no puedan reducir más, se verán en la necesidad de transferir el impuesto adicional a los precios al consumidor. Pero esto puede pasar sólo en algunos sectores, porque en la mayoría los precios son definidos por el mercado: no se pueden subir los precios de manera unilateral y arbitraria”.
En una economía de mercado, integrada a un vigoroso proceso de globalización, sólo algunos tipos de mercancía lo permiten, porque en la actualidad la mayor parte de los precios de bienes y servicios son definidos por la tendencia mundial, otros por el mercado interno y algunos más son referenciados. Ello deja espacio para que sólo algunos bienes tengan la libertad de subir y bajar su precio a voluntad del productor o vendedor final.
En su caso, Víctor Cámara expresó que sería un “gran error” —y no se puede permitir— un alza generalizada en el precio de los bienes, justificada en el desconocimiento.
“Lo que no se puede hacer es que todos suban el precio de sus productos por desconocimiento, porque el desconocimiento y la incertidumbre sí genera inflación. Es como cuando subió el precio del maíz amarillo, y todos empezaron a subir sus precios. No era justificable. Así que lo importante es la información, que los productores tengan conocimiento de su negocio, de su mercado, y analizar claramente si el IETU les va a afectar. Si no les afecta, deben mantener los precios intactos”.
Para aquellos que sí tendrán efectos por el IETU, pero su competidor no sube sus precios, entonces lo deben mantener igual, y a lo mejor experimentarán un creciente volumen de ventas, agregó. “Tenemos que estar conscientes de que subir precios de forma generalizada nos afecta a todos”.
El experto de KPMG, quien mantiene un trabajo cercano con empresas de todos los sectores productivos de la economía mexicana, estimó que alrededor de 20 por ciento de los empresarios podrían verse afectados por el IETU, al tener que pagar más impuestos.
Con esta mínima proporción de empresarios, concluye que hay un riesgo bajo hacia un efecto inflacionario. Además, manifestó que la política monetaria dirigida por el Banco de México, con el objetivo de controlar la inflación, ha inyectado confianza entre el mundo empresarial.
“La política monetaria y económica está dando seguridad a los empresarios. La estabilidad macroeconómica que experimenta el país hace que el empresario tenga que pensar dos veces si le conviene subir sus precios”.
Otra de las rutas a través de la cual el IETU puede dañar los bolsillos de la población, es vía los cambios en nómina, salarios y prestaciones laborales.
Ya que el IETU no permite deducir todas las prestaciones que una empresa le da a sus trabajadores, entonces se ha hablado de la posibilidad de que estas sean “monetizadas”, esto es, que se transfieran a efectivo o como parte del sueldo real.
Los riesgos son diversos, tanto para las empresas como para los empleados. Por ello, los expertos de Deloitte y KPMG confirman que es una ruta poco aconsejable.
“En el aspecto de la no deducibilidad de las prestaciones en el futuro podría tener un impacto en los trabajadores si las empresas deciden convertir todas las prestaciones en salarios. Sin embargo, en varios foros se ha analizado y se ha concluido que no es recomendable. En primera instancia porque el sueldo neto final del trabajador, podría crear un clima laboral no deseable, toda vez que los empleados verán caer o disminuir sus ingresos netos”, sostiene Felipe León, especialista de Deloitte.
Por otro lado, añade que si el empresario decide absorber el impacto del IETU, le será muy costoso. Pero además, si monetiza las prestaciones, entonces tendrá una nómina muy cara, que con el tiempo, si hay cambios en la legislación, no le permitirá dar un paso atrás.
Por otro lado, añade Víctor Manuel Cámara, de KPMG, si las empresas deciden monetizar las prestaciones, podrían causar un daño a algunos empleados en términos del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que deben pagar por sus ingresos.
“Que les paguen en efectivo las prestaciones significaría para el trabajador que aumente su base gravable, entonces que te vayan a retener más ISR y con ello tengas una afectación. Pero no hay una regla general, porque la tasa de las personas físicas es gradual, y entre más ganas, más alta es la tasa de ISR”.
En este caso, detalló que los que ganan un salario alto actualmente y les monetizan sus prestaciones podrían no sufrir efecto alguno; para aquellos cuyo sueldo no es muy alto, y sube significativamente por cambiar las prestaciones a salario, entonces sí tendrán que pagar más ISR. Así que una vez más, puede haber efectos negativos, pero no para todos, son casos individuales.
Ante este escenario, Cámara concluyó que “hay un gran reto en materia laboral en términos del IETU, y que implicará cambios que no serán fáciles. Así que hay que interpretar bien la ley del nuevo gravamen para ver qué es deducible y qué es sujeto a crédito. La mayor parte de las prestaciones no tendrán afectaciones para el patrón, hay que analizarlas con cuidado”.




