Aunque en el país se ha frenado el consumo de combustibles, señalan que se siguen importando 270 mil barriles diarios de gasolinas
A poco más de una semana de que venza el plazo de cien días que Petróleos Mexicanos (Pemex) le otorgó al gobierno de Hidalgo para que entregue las tierras en las que se construirá la nueva refinería de Tula, es importante definir las prioridades a largo plazo en materia de producción de petrolíferos, afirmó Juan Antonio Bargés.
El director de Investigación del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) dijo en entrevista con Excélsior que lo más conveniente para el país sería iniciar desde ahora la construcción de un segundo tren de refinación para hacer frente al crecimiento de la demanda de combustibles.
“Estamos tan retrasados en materia de refinación, que pese a todo lo que hagamos, nos va a faltar capacidad”, afirmó el también ex subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener).
Aunque en el país se ha frenado el crecimiento en el consumo de combustibles a causa de la crisis económica internacional, se siguen importando 270 mil barriles diarios de gasolinas.
Sin embargo, si se considera que la demanda aumenta cada año en aproximadamente 50 mil barriles diarios, es muy probable que cuando se cuente con la producción de la nueva refinería el déficit se mantendrá en términos similares, afirmó Bargés.
De acuerdo con las proyecciones de Pemex, la nueva refinería de Tula tendrá capacidad para producir 300 mil barriles diariamente y requerirá de una inversión que supera los nueve mil millones de dólares.
“Lo primero que debe hacerse es arrancar de inmediato la construcción de una segunda refinería”, recalcó.
Además de hacer frente al déficit de petrolíferos, la edificación de una nueva refinería tiene un impacto positivo en la economía regional, destacó.
“Una refinería inventa una ciudad, y en estos momentos, si hacemos las cosas bien y conectamos esa inversión con la industria nacional, ahí estaría un gran salto para la economía del país”, subrayó.
Este tipo de infraestructura podría convertirse en una palanca del desarrollo de México, agregó, siempre y cuando se desarrolle siguiendo un programa de largo plazo, tal como ocurrió en las empresas petroleras estatales de Brasil y Noruega.
El 24 de julio vence el plazo para que el gobierno de Hidalgo entregue los terrenos en los que se construirá el nuevo tren de refinación, pero en Pemex prácticamente no caben dudas de que el trámite se cumplirá sin contratiempos.
Este lunes, Jesús Reyes Heroles, director general de la paraestatal, destacó que se tiene confianza en que el gobierno de Miguel Ángel Osorio donará la superficie en el tiempo pactado.
“Sigue el calendario avanzando a tiempo y nosotros esperamos que en los próximos días ya concluyan con los trámites para poder hacer entrega del terreno a Petróleos Mexicanos”, afirmó Reyes Heroles.
El 14 de abril, y luego de casi un año de analizar opciones, Pemex eligió a Tula para la nueva refinería, también anunció las condiciones que debería cumplir Hidalgo.
De no hacerse efectiva la promesa del gobernador Miguel Ángel Osorio sobre la donación de la superficie requerida para el proyecto, entonces pasará a Salamanca, Guanajuato.
Según las evaluaciones de los expertos de la petrolera nacional, Tula ofrece una tasa interna de retorno de la inversión de 17.4 por ciento, lo que significó el mejor resultado entre las diez ubicaciones propuestas.
Este proyecto requerirá de inversión de nueve mil 123 millones de dólares, de los cuales ocho mil 264 serán para la refinería y 852 millones para la infraestructura de logística.




