La especulación, la liberalización del comercio agrícola y las prácticas monopolísticas son las causas del fuerte repunte en los precios
Yakarta.- Líderes campesinos de América Latina y España acusaron hoy a las multinacionales del sector de provocar la actual crisis alimentaria y exigieron un mejor reparto de los medios productivos.
La especulación, la liberalización del comercio agrícola y las prácticas monopolísticas de los conglomerados empresariales que dominan el sector son las causas del fuerte repunte de los precios de los alimentos en todo el mundo, según los miembros de Vía Campesina, organizadora de un congreso internacional inaugurado hoy en la capital de Indonesia.
"El problema no es de falta de alimentos, es una cuestión de política agraria", aseguró a Efe el representante de Vía Campesina en Europa, Paul Nichols.
Nichols, de origen vasco, añadió que "la especulación es el primer factor detrás del alza de precios porque ha convertido los alimentos en mercancía financiera".
"Comer antes que negociar", sentenció el hondureño Rafael Alegría, delegado de Centroamérica, resumiendo el ánimo de todos sus compañeros.
Nichols apuntó asimismo que el "control monopolístico" del comercio de semillas y fertilizantes y del negocio de la distribución también están provocando subidas "enormes e injustificadas" de los precios de los alimentos en destino.
Además, agregó, las grandes trasnacionales del sector primario "han destruido la cultura productiva local y han comprado las mejores tierras del mundo para dedicarlas a la producción de agrocombustibles" en lugar de alimentos, un movimiento al que Vía Campesina se opone tajantemente.
"Lo más grave es que esta crisis es una oportunidad de negocio para algunos... como tras el tsunami", lamentó el representante europeo, que subrayó que, en comparación, el modelo agrícola que propone Vía Campesina es social, sostenible y justo.
La solución a la crisis, a su modo de ver, pasa por "regular el mercado", porque la progresiva liberalización ha hecho que "los gobiernos no tengan ahora capacidad para afrontar la crisis alimentaria".
Además, apostó por "dinamizar las producciones locales", descartando el comercio exterior, ya que considera clave la "soberanía alimentaria de los pueblos".
"Las importaciones profundizan las desigualdades", apuntó Rafael Alegría, que abogó por destinar ayudas a la producción agrícola en lugar de a la exportación.
Bajo el lema "¡Derecho a cultivar! ¡Derecho a alimentar! ¡Derecho a comer!", la cita reunirá durante cinco días a miembros de 150 organizaciones de 60 países, y pretende hacer llegar a los organismos multilaterales la exigencia de pequeños productores agrícolas de todo el mundo de que se reconozcan sus derechos.
"Queremos que Naciones Unidas emita una carta de derechos campesinos", un proyecto en el que llevan tres años trabajando, aseguró Rafael Alegría.
"Tenemos derecho a los medios de producción: a la tierra, al agua, a las semillas y a la tecnología; y también a un comercio justo de nuestra producción", detalló este agricultor hondureño; "derechos naturales que ahora no están garantizados", puntualizó.
"Estamos convencidos de que esta carta no va a solucionar todos los problemas pero, creemos que sería un instrumento para presionar a favor del cambio político", señaló Ramiro Téllez, delegado de Vía Campesina en América Latina.
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