El Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó, de manera anual, en 5.26% en junio. Los alimentos y servicios que más han subido son: aceite comestible, arroz y jitomate; también el gas y electricidad
Las familias mexicanas tendrán que hacerle unos hoyitos más a su cinturón para que su gasto se ajuste a la escalada de precios en la canasta básica; tendencia que va a continuar en lo que resta del año, según el Banco de México.
Las más afectadas serán las familias cuyos ingresos sean inferiores a tres salarios mínimos (es decir, menos de 52.59 pesos al día), que registran una inflación de hasta 6.69 por ciento al mes.
Según el informe presentado por Banxico, junio mostró el índice más alto de inflación desde hace tres años, llegando a los 5.26 puntos porcentuales; cifra que se vio reflejada de inmediato en el alza en alimentos como arroz, jitomate, huevo, cebolla, manzana, así como en el transporte público, que pasó de 2. 50 a 3.00 pesos como pasaje mínimo en ciertas rutas; y de continuar el incremento a la gasolina se perciben más aumentos en este rubro.
Analistas de los grupos financieros Banamex, IXE y Actinver, aseguran que las familias que ganan un salario mínimo son más vulnerables, debido a que el gasto se incrementa; puesto que más del 70 por ciento de su ingreso lo destinan a la compra de alimentos, incluyendo el transporte, lo que agudiza más su situación.
Pero la inflación no es igual para todos. El Banco de México señala que en los hogares en que se percibe apenas un salario mínimo, la inflación general es de 6.69 por ciento, mientras que las que ganan más de seis, es de 4.85 puntos porcentuales al mes.
Guillermo Zamarripa, director de la Unidad de Banca y Ahorro de la Secretaría de Hacienda, señaló que esto se debe a que los alimentos están subiendo y que el acceso a los productos para las familias, con un número mayor a dos hijos, es más complicado, debido a la falta de infraestructura en sus colonias, lo que no les permite ir más lejos para comparar precios.
Pero el costo de los alimentos no es lo único a lo que se enfrentan, incluso el precio de la renta y la compra de vivienda encabezaron la lista que Banxico dio para junio en su reporte mensual.
Para cubrir estas necesidades, que van del siete al 10 por ciento, las familias mexicanas han recurrido al endeudamiento o la venta de sus propiedades, que en el mejor de los casos sólo se recupera del 20 al 30 por ciento de su valor real, revelan datos del Centro de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados.
“El horizonte se vislumbra poco alentador, ya que las piedras en los hombros de las familias, que además de lo anterior deberán agregar a la agenda los pagos extras en el gas, energía eléctrica y telefonía local”, mencionó Jaime Ascencio, analista financiero de Actinver.
Para María Eugenia Castillo, directora de Skandia University, la falta de una educación de consumo también ha sido un lastre, porque el consumidor en ocasiones gasta sin necesitar el producto.
En un seminario sobre la medición de inflación que organizó el Banco de México; Javier Salas, director de Precios, Salarios y Productividad, dijo que el consumidor se enfrenta a precios altos en sus mercados o tianguis, porque si bien los centros comerciales tienen la posibilidad de ofrecer alternativas para los distintos bolsillos, suelen estar lejanos para las colonias y zonas populares.
En pocas palabras, si un cliente compra un cuarto de jamón en un mercado, es probable que le salga al mismo precio que un medio kilo en el supermercado, sólo que no accede a esta oferta, porque el costo del transporte para llegar a la tienda es más alto, por lo regular.
El Centro de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados cita que entre diciembre del 2006 y mayo del 2008, las familias que perciben menos de tres salarios mínimos sufrieron un aumento de 17.23 por ciento, porque destinan el 70 por ciento de su ingreso monetario para la compra de alimentos.
Y es que los aceites, grasas y combustibles han subido 60.57% en casi dos años y medio. Mientras que el pan, la tortilla y los cereales se encarecieron 26.65 por ciento. La leche y sus derivados, así como los huevos, observaron un aumento de 21.61 por ciento, en tanto que las frutas y hortalizas se incrementaron 11.44 por ciento.
En lo que respecta a los azúcares, café y refrescos envasados, dichos productos avanzaron un 10.84 por ciento en el periodo citado. En ese lapso, los salarios aumentaron 14.90 por ciento y, en contraste, los precios subieron 9.83 por ciento.
Las expectativas de Banxico para lo que resta del año sobrepasan las metas que se había fijado el gobierno de tener una inflación del tres por ciento, ubicando la cifra actual entre 4.25 y 4.75 puntos porcentuales, cuya variación más-menos, afectará en mayor medida a la población de escasos recursos.
Luis Flores, analista económico de IXE, señaló que no todo está perdido; si bien vienen los meses más difíciles, la experiencia dicta que para el siguiente año vamos a tener un respiro en el nivel inflacionario, menor al cinco por ciento.
La directora de Skandia University, María Eugenia Castillo, cita que en tiempos de crisis hay que eliminar los problemas y tener la capacidad de ahorrar, no es necesario pertenecer a un estrato social, en todos se puede lograr.
Ejemplificó que es necesario evitar los “factores chatarras”, es decir, medir el consumo de alcohol, cigarro, refresco, compra de ropa cada mes, todos aquellos productos que pueden no utilizarse.
“Las amas de casa pueden empezar por comprar menos verdura, que no se eche a perder en el refrigerador, evitar el gasto en la tarjeta de crédito, checar las comisiones en tarjetas de débito u otros servicios financieros”, señaló.
También agregó que las deudas pueden ser cambiadas a otras fuentes de financiamiento y, si va a hacer inversiones, diversifique su dinero.
Mencionó que es bueno invertir en tiempos de crisis, pero en distintos instrumentos financieros, para no tener los huevos en una sola canasta. “Hay que entrar con un mecanismo de inversión de renta variable, es momento para hacerlo”, señaló.
Agregó, además, la oportunidad de aprovechar los estímulos fiscales que ofrece el Impuesto Sobre la Renta (ISR), para tener una devolución y reducción en el pago de impuestos.




