Tras meses de pesquisas, las autoridades capitalinas han presentado a presuntos secuestradores que, se supone, participaron en el plagio y homicidio de Fernando Martí. Hasta ahora, según los datos ofrecidos, sólo dos personas tienen relación directa con el caso
A tres días de la presentación de los avances en las investigaciones por el secuestro y asesinato de Fernando Martí, por parte de la Procuraduría capitalina, algunos vínculos de los principales sospechosos se rompen y otros no quedan del todo claros. Ayer, en entrevista con Grupo Imagen, el titular de la PGJDF, Miguel Ángel Mancera, sostuvo que hasta el momento no hay pruebas que relacionen al comandante de la policía judicial José Luis Romero Ángel y al agente judicial Fernando Hernández Santoyo con el caso. Sin embargo, dijo que la dependencia está investigando su participación en otro secuestro, del que no se han revelado detalles, e insistió en que no descartan la probabilidad de su participación en el caso del niño Martí.
El lunes, durante la presentación de los avances de la investigación, explicó que la dependencia tiene establecida la red de vínculos y personas en la banda de La Flor. Excélsior solicitó detalles de esas supuestas relaciones, y la dependencia respondió que por el momento no se pueden ofrecer más datos, debido a que las investigaciones continúan. De siete personas arraigadas por las investigaciones del caso Martí, sólo dos tienen señalamientos directos de su participación en los hechos.
Por una parte, la ex agente federal de investigación y elemento de la Policía Federal, Lorena González Hernández, fue identificada directamente por Cristian Salmones, escolta del niño Martí, como la persona que supuestamente operó el retén por medio del cual se llevó a cabo el secuestro. Marco Antonio Moreno Jiménez es el otro involucrado directamente, al pesar contra él la acusación de ser el presunto responsable de robar el auto Corsa en donde se encontró el cuerpo sin vida del menor.
Disección de un grupo delictivo
La Flor es una banda de secuestradores que opera principalmente en el sur de la ciudad, integrada presuntamente por elementos de diferentes corporaciones policiales.
Según la Procuraduría General de Justicia del DF, este grupo realiza retenes de revisión, con los que son engañados los choferes y escoltas de las víctimas.
Estos operativos son ejecutados por personas que visten chalecos con las siglas AFI, corporación que dependió de la Procuraduría General de la República antes de su integración a la Policía Federal.
Como medida de presión en las negociaciones con las familias de las víctimas, los secuestradores asesinan a choferes o escoltas y luego abandonan los cuerpos con una flor en la boca, lo que da identidad al grupo.
Esta banda es señalada como responsable de perpetrar el secuestro y asesinato de Fernando Martí, de 14 años, hijo de Alejandro Martí, propietario de las tiendas de artículos deportivos y los gimnasios Sport City.
Las investigaciones de la PGJDF sobre este caso han llevado a la detención y arraigo de siete personas presuntamente involucradas en el secuestro del joven Fernando Martí, sin embargo los vínculos entre los sospechosos no están del todo claros.
Excélsior solicitó a la Procuraduría capitalina más detalles sobre la relación entre Sergio Humberto Ortiz Juárez, señalado como el jefe de esta banda, con el resto de los acusados. La oficina de Comunicación Social de la dependencia informó que esos detalles forman parte de la investigación, por lo que es necesario mantenerlos en reserva.
Junto con Ortiz Juárez, quien se encuentra grave en un hospital, están arraigados la agente federal Lorena González Hernández, los agentes judiciales capitalinos José Luis Romeo Ángel y Fernando Hernández Santoyo, así como los hermanos Noé e Israel Cañas Ovalle, presuntamente relacionados con una casa de seguridad encontrada en la colonia Pedregal de Santo Domingo.
El otro arraigado es Marco Antonio Moreno Jiménez, relacionado con el robo del vehículo donde se encontró el cuerpo de Martí, el 31 de julio.
Salvo un señalamiento directo en contra de González Hernández, realizado por el escolta de Fernando Martí, Cristián Salmones, y la relación de Moreno Jiménez con el robo de auto, en los otros casos no ha quedado clara la relación entre ellos y con los hechos.
Lorena González Hernández
Sobre ella pesa el señalamiento que realizó Cristian Salmones, escolta de Fernando Martí, como presunta responsable de encabezar el retén que permitió concretar el secuestro del joven.
La ex agente es la única persona señalada directamente.
González Hernández está adscrita, como subinspectora, a la Coordinación de Inteligencia para la Prevención del Delito en la Secretaría de Seguridad Pública federal.
Por medio de intercambio de información con las autoridades federales, la Procuraduría capitalina logró que policías de ese nivel de gobierno la detuvieran en su domicilio de Ciudad Nezahualcóyotl.
La acusación en su contra es que se encargaba de organizar y ejecutar los retenes con los que La Flor levantaba a sus víctimas.
Su presunto vínculo con el supuesto jefe de la banda, Sergio Humberto Ortiz Juárez, se estableció, entre otras cosas, por la denuncia de un comerciante de Tepito, quien aseguró haberlos visto juntos por ese barrio.
Los detalles de su relación con otros involucrados en el caso no han sido revelados todavía por la Procuraduría capitalina.
Sergio Humberto Ortiz Juárez
El ex agente judicial capitalino y de la desaparecida División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia es señalado como jefe de La Flor.
Supuestamente, la PGJDF lo investigaba cuando el sospechoso denunció un asalto del que fue objeto el 17 de julio.
A pesar del seguimiento que le hacían, fue víctima de un atentado a balazos, que lo mantiene grave en un hospital del IMSS.
El 8 de septiembre, cuando el procurador Miguel Ángel Mancera reveló su identidad como jefe de los secuestradores de Fernando Martí, no se dieron muchos detalles de cómo se llegó a él.
“Como resultado de las diversas investigaciones realizadas por el área de secuestros, recientemente reestructurada, con la puesta en marcha de recompensas, con las llamadas directas al teléfono del procurador y con la efectiva participación de la ciudadanía.
“Se trata de una persona que pertenecía a la desaparecida DIPD, sujeto que se maneja como una persona acaudalada y con facilidad de penetrar en los altos círculos sociales”, explicó el funcionario.
La propia Procuraduría capitalina reveló el martes que, por medio de la denuncia de un comerciante de Tepito, se presume la relación entre Ortiz Juárez y la agente federal Lorena González Hernández.
Según ese testimonio, el presunto jefe de la banda acudió en algunas ocasiones, junto con su hijo Miguel Ángel y González Hernández, a preguntar por el ingreso de drogas y contrabando a ese barrio.
Esta versión fue desmentida por Miguel Ángel Ortiz y no se han presentado otras evidencias de vínculos entre el supuesto jefe de la banda con el resto de los detenidos.
Marco Antonio Moreno Jiménez
El auto donde fue encontrado el cuerpo de Fernando Martí, la noche del 31 de julio, presuntamente fue robado por Moreno Jiménez.
Esta persona cumple un arraigo de 90 días, desde los primeros de agosto, luego de ser detenido junto con el comandante de la Policía Judicial José Luis Romero Ángel.
Inicialmente se había dicho que a Moreno Jiménez se le había encontrado un teléfono celular presuntamente utilizado en las negociaciones del secuestro.
Sin embargo, durante la presentación de los avances de las investigaciones, el pasado 8 de septiembre, el titular de la Procuraduría General de Justicia capitalina, Miguel Ángel Mancera, no abundó sobre esa línea de investigación.
Sobre su relación con el agente Romero Ángel y el otro elemento de esta corporación arraigado, Fernando Hernández Santoyo, tampoco se han ofrecido más detalles.
José Luis Romero Ángel
El comandante de la Policía Judicial capitalina fue de los primeros detenidos por su presunta participación en el secuestro de Fernando Martí.
A partir del lunes, las supuestas evidencias en su contra han perdido contundencia y su nombre no fue mencionado en la conferencia del 8 de septiembre, cuando se dieron a conocer los avances de las investigaciones.
El procurador Miguel Mancera ha asegurado que hay denuncias en contra de este agente judicial sobre su participación en otros secuestros.
Uno de los primeros señalamientos es su contra fue que firmó oficios para que un agente judicial, presuntamente Fernando Hernández Santoyo, pidiera información sobre Cristian Salmones, escolta de Fernando Martí.
La PGJDF ha hecho público que el escolta que sobrevivió al ataque logró identificar a Lorena González Hernández, responsable del falso retén con el que se concretó el secuestro del joven Martí.
Sin embargo no se ha informado si el escolta ha realizado una diligencia de identificación contra este agente judicial.
Noé Cañas Ovalle
Fue detenido la noche del 21 de agosto, durante un operativo realizado por la Policía Judicial capitalina en la colonia Santo Domingo, delegación Coyoacán.
Junto con su hermano Israel, la Procuraduría capitalina inició la investigación en su contra luego de que presuntamente se recibieron denuncias anónimas que los señalaban a ambos.
En los llamados, los acusadores explicaron que los dos jóvenes tenían un tren de vida y propiedades que no correspondían con sus ingresos de taxistas, oficio al que supuestamente se dedicaban.
Durante el operativo se encontró una supuesta casa de seguridad, sin embargo la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal no ha revelado si en ese inmueble permaneció en cautiverio el hijo de Alejandro Martí.
Sobre Noé Cañas, particularmente, se fincó la acusación de que al momento del operativo amenazó a los agentes judiciales con un arma de fuego.
Salvo la relación con su hermano, no se han revelado con precisión sus presuntos vínculos con el resto de los integrantes del llamado Grupo de La Flor.
Israel Cañas Ovalle
Israel Cañas Ovalle y su hermano Noé son señalados como presuntos responsables de tener una participación activa en dos fases del secuestro de Fernando Martí.
Se encuentran detenidos y arraigados.
De acuerdo con el procurador capitalino, estos hermanos son “personas que se encargaban de operar la logística relativa a la vigilancia de la familia previa y posteriormente al secuestro.
“Asimismo, se encargaron del cuidado de la víctima durante el cautiverio, ambos hermanos cuentan con antecedentes penales por delitos contra la salud y robo con violencia”, abundó el titular de la Procuraduría de Justicia capitalina, Miguel Mancera Espinosa, el pasado 8 de septiembre.
Sobre estos hermanos, dijeron las autoridades locales, hay denuncias anónimas que llevaron a su aprehensión en la calle Pipizahua de la colonia Pedregal de Santo Domingo, pero no se han revelado las pistas que le permiten a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal establecer el hecho que ellos fueron los encargados de vigilar a Fernando Martí el tiempo que permaneció en cautiverio.
Fernando Hernández Santoyo
Este agente judicial trabajaba al mando del comandante José Luis Romero Ángel, en el Grupo Aeropuerto de la Policía Judicial, en Venustiano Carranza.
Se conocieron en Cuauhtémoc, cuando ambos fueron asignados al operativo Tepito Fase II, y posteriormente fueron movidos al Grupo Aeropuerto.
Fue detenido tres días después de que fue encontrado el cuerpo de Fernando Martí, cuando llegaba a su casa acompañado de su esposa y su madre.
Las primeras investigaciones establecieron que este agente había solicitado información sobre el escolta del hijo del empresario Alejandro Martí.
El procurador Miguel Ángel Mancera reconoció que no hay pruebas de su participación en este secuestro, aunque sí en otros de los que no ha revelado detalles.
El agente cumple un arraigo de tres meses y la PGJDF ya anunció que su consignación a un penal se podría resolver en los próximos días junto con Romero Ángel, por su presunta participación en otros casos de plagio.




