Con singular estilo miles de campesinos marchan por las principales calles de la Ciudad de México
Sobre Paseo de la Reforma la moda es camisa a cuadros, zapatos de uso rudo y sombreros de paja.
Los carriles centrales de dicha avenida se han llenado de campesinos e indígenas, que para muchos de ellos es su primera visita a la ciudad.
Mientras cargan sus banderas con palos de bambú, los manifestantes están admirando los diversos monumentos a su paso, así como los altos edificios con los que se encuentran.
La Confederación Nacional Campesina del Estado de México es la que lidera a los integrantes de la marcha, le siguen la de Nayarit, Tabasco, Durango, Zacatecas, Colima, Querétaro y Chiapas.
Al contingente se unen estudiantes de la Universidad Autónoma de Chapingo, integrantes del Sindicato de Electricistas, el STUNAM e incluso miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
En el cruce de Reforma y Morelos, un grupo de campesinos a caballo espera unirse a la marcha.
El recorrido es armonizado con música de banda y tríos de huastecos que componen coplas conforme avanza el grupo.
Niños en brazos o caminando forman parte del contingente que busca que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se renegocie en el apartado agrícola.
Dentro de mar de personas iba un “viejito”, como queriendo simbolizar la situación en la que se encuentra el agro mexicano.
Las herramientas de trabajo quedaron dormidas por unos días, mientras sus usuarios reclamaban en la capital mexicana más recursos para sacar de la crisis al sector.
Desde lo lejos resaltaba la manta monumental de la APPO.
Los tractores, con su característico ruido y contaminación, abrían paso a los manifestantes y fueron los primeros en llegar a la plancha de concreto del ombligo de la capital.
Poco a poco, los campesinos llegan al punto de reunión, donde se llevará a cabo un mitin contra el TLC para cerrar con broche de oro el caos que provocaron esta tarde en una de las metrópolis más grandes del mundo.
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