Ebrard pone en duda la Supervía Poniente y el Túnel de Reforma; paran dos puentes en Xochimilco
Puentes que no se construirán, licitaciones desiertas, equipamiento incompleto y obras pospuestas son los primeros síntomas de que el Gobierno del DF resiente la crisis económica mundial.
Se trata, principalmente, de obras viales y de mejoramiento del transporte público.
El miércoles pasado, las autoridades declararon desierta la licitación para construir la línea del tranvía de Buenavista al Zócalo.
El proceso se declaró desierto debido a que los bancos que aportarían los créditos a las empresas constructoras cancelaron los préstamos, en tanto pasa el periodo de mayor convulsión financiera.
De acuerdo con el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, sería en el primer trimestre de 2009 cuando se relance la licitación del tranvía.
Esa obra tendría un ramal que partiría del cruce de Reforma y avenida Hidalgo para dirigirse a La Villa, recorriendo calzada de Guadalupe y calzada de los Misterios, según detalló el jefe delegacional en Cuauhtémoc, José Luis Muñoz Soria, a Excélsior.
El tranvía es el caso más reciente de los reacomodos de las obras públicas en la capital.
En octubre pasado, en los albores de las caídas de los mercados y del aumento del precio del dólar, el secretario de Obras del DF aceptó que los puentes que completarían el Eje Troncal de Francisco del Paso y Troncoso serían pospuestos.
Se trata de los pasos en las calzadas de las Bombas y del Hueso, que ya no están en las obras de 2009.
Con la cancelación de éstos, el Eje Troncal de 35 kilómetros, que conectaría el Estado de México con Xochimilco quedará inconcluso.
La Supervía Poniente, proyecto insignia del GDF, también quedará para mejor ocasión, igual que el túnel subterráneo sobre Paseo de la Reforma, con una longitud de entre ocho y 16 kilómetros, desde Santa Fe a la zona de Polanco o Circuito Interior, así como la continuación del Puente de los Poetas, de Centenario a Luis Cabrera.
Estas obras serían construidas con recursos de la iniciativa privada y el Gobierno del DF aportaría el derecho de vía. Las supervías serían de cuota, algo que en la actualidad parece inviable ante la recesión mundial que se prevé.
El futuro de esa obra es incierto. Al ser cuestionado sobre un eventual retraso, Ebrad admitió: “todavía no estamos seguros, vamos a ver si es así, vamos a ver en estos días cómo evoluciona”.
Según la página web de Capital en Crecimiento, a cargo del proyecto, “se está en un proceso de análisis y de elaboración de estudios de impacto social y ambiental con relación al la Supervía Poniente”.




