Ana Sandra pasó 10 minutos o menos con José Luis Calva Zepeda. En ese tiempo, el detenido intentó hacer plática, habló de su oficio de escritor y periodista, y también incomodó a la funcionaria.
“Este señor quería hacernos la plática, que era poeta, que iba a ir su mamá a verlo, que ya tenía tiempo de no verla.
“Se me quedaba viendo, y me sentí incómoda, su mirada era penetrante, no cautivadora, como calculadora, y le dije qué tanto me ves güey”, recordó.
Agregó que en ningún momento sintió temor.
La trabajadora del Reclusorio Oriente explicó que al ingresar a Calva Zepeda había aproximadamente 30 personas en espera de elaboración de su ficha.
“No pasó nada, salvo el incidente que me puede costar la chamba.”




