En la primera jornada de reparaciones, el tránsito proveniente de Ecatepec fue el más impactado todo el día
La onda expansiva de las obras de reencarpetamiento del Circuito Interior abarcó varios kilómetros a la redonda, colapsando las vías alternas. El cierre parcial de los carriles centrales, entre el Viaducto Miguel Alemán y Oceanía, no sólo hizo que las laterales de la vialidad estuvieran a reventar durante todo el día.
Escenas de vialidades enteras con la circulación detenidas se repetirán durante los próximos 14 meses en torno al Circuito Interior.
Desde la madrugada, la Secretaría de Seguridad Pública local cerró la circulación en Circuito Interior e ingresaron excavadoras y camiones de volteo.
De La Raza al Aeropuerto, el cierre fue a la altura de la colonia Romero Rubio y se prolongó hasta el Metro Terminal Aérea.
En sentido inverso, el cierre ocurrió desde el Viaducto hasta el ingreso a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional. Los frentes de obra ocupan una parte mínima de la zona cerrada a la circulación.
El tránsito proveniente del norte, desde Ecatepec y Ciudad Nezahualcóyotl, prácticamente colapsó.
Cintia, quien habita en Bosques de Aragón, en la frontera entre el Estado de México y el DF, tardó dos horas para avanzar los cerca de cinco kilómetros que hay de su casa al Circuito, tramo que hasta el viernes le demandaba una media hora.
Alejandro, quien vive en Coacalco, prefirió llegar a su trabajo en la delegación Benito Juárez usando transporte público. “Para qué gasto mi gasolina, mejor subo al Metro”, destacó.
Las opciones viales propuestas por el GDF también colapsaron. La carga vial en Eje 3 Oriente, Francisco del Paso y Troncoso, en sentido norte sur, convirtió a esa arteria en un estacionamiento entre las 7:00 y 9:00 horas. Hacia las 11:00, la lateral seguía detenida.
Toda la mañana, la calle Tánger, en la colonia Romero Rubio, fue una extensión del enorme estacionamiento en que se convirtieron Troncoso y Circuito.
Por la tarde, la colonia Pensador Mexicano se vio prácticamente sitiada por automovilistas que circulaban por Circuito y buscaban ingresar hacia Oceanía y de ahí al norte. La lluvia dificultó aún más las maniobras de los conductores.
En el otro extremo, Viaducto presentó embotellamiento severo durante la mañana y noche, pues al incorporarse a Circuito, el flujo vial se encontraba con sólo dos de los cinco carriles acostumbrados.
El ingreso a Troncoso se convirtió en otro cuello de botella.
El Eje 1 Norte presentó tránsito lento, debido a que por ahí se dirigió parte de la circulación que ingresaba desde Viaducto a través del Distribuidor Vial de Economía, y se conectaba con el tránsito que salía de la Terminal 2 del Aeropuerto.
Eduardo Molina, distante varios kilómetros del punto de los cierres, fue afectada porque ahí eran desviados los vehículos de carga que transitaban por las laterales.
El tramo en obra es el primero de 18 etapas que serán sometidas a reencarpetamiento. Los 42 kilómetros de pavimento serán sustituidos por concreto hidráulico en el transcurso de 14 meses.
Se espera colar unos 380 mil metros cúbicos de concreto, que tendrá una vida útil de al menos 30 años.




