Rafael Acosta, mejor conocido como Juanito, tiene una estatua de bronce con su efigie, cuya ubicación no está definida.
Ayer recibió la escultura, de 100 kilos y 1.70 metros de altura, que le entregó Bernardo Luis, como símbolo “de la superación, a la que puede aspirar cualquier mexicano”.
Emocionado, Juanito, invitó a todo el pueblo a que el próximo 25 de noviembre sus simpatizantes lo acompañen a la instalación de esta obra, la cual anunció “tendrá un lugar especial en la explanada de la delegación Iztapalapa”.
Más tarde Juanito comentó que su intención es instalar el bronce frente al edificio de la delegación Iztapalapa, en el Jardín Cuitláhuac o la Macro Plaza Cuitláhuac.
En ambos casos, sin embargo, hacer un trabajo de esas características es poco viable.
El ex delegado Horacio Martínez recordó que cuando se remodeló la plaza y se cerró la calle que pasaba frente a la delegación, se solicitó permiso especial al Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El Instituto fue el que supervisó la instalación de concreto estampado y de adoquín en la plaza y en el jardín jardín, respectivamente.
Lo que no se autorizó fue la excavación profunda debido a que los vestigios arqueológicos están, literalmente a flor de tierra, a no más de diez centímetros de la superficie.
Juanito insistió en que su rango de jefe delegacional electo le da la facultad de decidir dónde instalarla, y reiteró que el 29 de noviembre volverá a gobernar esa demarcación.
Fiel a su costumbre, la perredista Clara Brugada, jefa delegacional en Iztapalapa, no emitió declaraciones sobre la intención de Acosta, de instalar la estatua de bronce frente a las oficinas de la sede delegacional.




