Y los payasos cayaron. La epidemia de la influenza se llevó no sólo la risa de miles de niños que se quedaron sin celebración el 30 de abril, sino las ganancias de los expertos en hacer reír a la gente.
El payaso Loquillo, con 17 años de trayectoria, aseguró que nunca pensó que pudiera suceder algo en México que le impidiera trabajar.
“A mí me cancelaron todas las funciones que tenía para el Día del Niño, incluidas las del fin de semana pasado y el que viene.”
Señaló que la situación es bastante crítica, porque incluso fueron suspendidos los espectáculos que ofrece para adultos.
“Tuve cancelaciones por más de 50 mil pesos para esta época, a parte de los eventos que no se pudieron contratar, fácil tuve una pérdida de 80 a 100 mil pesos.”
El payaso afirmó que la falta de trabajo afecta a su familia y al personal que labora con él: la gente que contesta los teléfonos, el staff, los técnicos que musicalizan el espectáculo y quienes hacen la publicidad.
Para relajar la tensión, Loquillo indicó que ya encontró un nuevo oficio. La venta de un tapabocas alternativo que sirve para dos personas a la vez, que no es más que un sostén.
“Como ya están escaseando los tapabocas, acabo de diseñar el modelo doble, que es buenísimo y hay de diferentes tallas, para quienes somos narizones podemos utilizar una copa C”, detalló.
Dijo que es válido burlarse de la situación que enfrenta el país, siempre y cuando se tomen con seriedad las recomendaciones de las autoridades sanitarias para evitar la propagación de la influenza humana tipo A.
Incluso realizar una cumbia de la epidemia, contar chistes o bromas para hacer más llevadera las horas sin salir de casa.
“Creo que es parte del espíritu del ser humano, muchos dicen que es exclusivo de los mexicanos, pero todos tenemos la necesidad de defendernos de la adversidad a través de la risa y es una terapia magnífica. Podernos reír de una situación lamentable, triste o desafortunada es una arma que tenemos para sentirnos bien”, reflexionó Loquillo.
Vestido con un traje amarillo, sombrero de copa y grandes zapatos, dijo que siempre nos estamos quejando de la falta de tiempo y hoy que estamos enclaustrados en nuestros hogares debemos aprovechar para convivir con la familia, resolver pendientes o simplemente descansar.
Diviértete con un solo click
La Secretaría de Educación del DF difundió en su portal web diversas actividades para que los niños puedan aprovechar el tiempo en casa.
Escuela en tu casa, disponible en la página www.educación.df.gob.mx, surgió luego de que se suspendieran las clases en todos los niveles educativos del país para prevenir el contagio de la influenza.
Se ofrecen canciones como la Víbora de la Mar, el Himno Nacional Mexicano o El berrinche de Moctezuma, y juegos didácticos, lotería o memorama, que pueden descargarse.
También tiene un enlace para acceder a cuentos, libros e incluso a maestros virtuales.
También hay información sobre la influenza, donde por medio de ilustraciones y preguntas los niños conocerán más sobre la enfermedad, cómo se contagia y cómo prevenirla.
Con esas actividades lúdicas se busca que los niños aprovechen el tiempo libre.
A diferencia de las clases ordinarias, el Bachillerato a Distancia funciona normalmente.
Los niños, aburridos de estar en el hogar
Aunque para los infantes es un gusto no ir a la escuela, en esta ocasión la extrañan, no tanto porque anhelan estudiar, sino por el aburrimiento que genera estar todo el día en casa, pero quienes más padecen la situación son los papás.
“¡Si no se los come la influenza me los como yo!, están súperaburridos e insoportables”, comentó Marisol madre de tres hijos, quien, dijo, ya no saber que hacer para entretenerlos en casa.
“No es lo mismo que en vacaciones, porque ahí te los puedes llevar a pasear, comer y se distraen un poquito, pero ahora se la pasan en internet y los videojuegos, y cuando se cansan no hay quien los aguante”, comentó.
A pesar del aburrimiento, los pequeños han sabido asimilar la emergencia. Los pocos, muy pocos niños que hay en la calle y en los centros comerciales, portan sin protestar el tapabocas, pues saben que “hay una enfermedad”, como lo menciona Ángel de tres años.
Para no aburrirse se la pasa viendo películas en casa. Ángel aún no sabe “qué es eso del Da del Niño”, así es que la cancelación del festival en el kinder no le afectó.
José Ángel, de cuatro años, sí esperaba su fiesta del Día del Niño: “Íbamos a bailar y a comer tortas de jamón”, pero la celebración se pospuso porque “no hay clases, porque da una enfermedad de una niña que se murió”, explica.
Para compensar el encierro en casa, algunos padres harán un regalo para sus hijos u organizarán una manifiesta, como Ishell, “con brincolin” en su patio y hot dogs para sus dos hijos y una primita que vive a lado.
Los centros de entretenimiento infantil informan en la web que debido a la emergencia, “por hoy” permanecerán cerrados, aunque cada día que se visita el portal aparece la misma leyenda.
El Día de Niño se vivió sin festival en la escuela, parques, cines, teatros, reuniones, restaurantes de comida rápida, donde van principalmente a jugar y, por si fuera poco, con tapabocas. Los niños celebraron en la intimidad de su hogar y con sus familiares, esta vez no estuvieron sus amigos.




