Los vecinos de la calle Las Minas, en la colonia Pilares Águilas, no se percataron del secuestro de Yolanda Cevallos Coppel la mañana del miércoles.
No escucharon disparos, gritos ni ruidos abruptos de vehículos. Simplemente, cuando salieron de sus casas, vieron un auto rojo que parecía abandonado, con las luces encendidas y las puertas abiertas, a pesar de la lluvia.
“Pensamos que se lo habían robado, porque luego los abandonan. Ya después estuvo el policía custodiándolo aquí a dos casas”, comentó la señora Hiladia Rivera, quién salió de su vivienda alrededor de las 8:45 de la mañana. Cuando regresó, después del mediodía, el vehículo ya no estaba.
Otro vecino, que prefirió no dar su nombre, informó que en el auto había manchas de sangre y cabellos largos, por lo que dedujeron que podría ser una mujer la conductora del vehículo.
“Hubo mucho movimiento, pistolas en la mano. Hasta no me dejaron estacionar frente a mi casa. Después, como a la una y media (13:30 horas), llegaron los de bata blanca (peritos) y se llevaron el coche”, señaló.
Ninguno de los vecinos sabía que el coche abandonado estaba ahí por un secuestro y menos el desenlace que tuvo la madrugada del viernes, durante el operativo en el que la víctima, su captor y dos mandos de la policía del DF perdieron la vida.
A decir de los vecinos de la estrecha calle Las Minas, en Álvaro Obregón, la zona es tranquila y con poco transito de vehículos y personas ajenas a quienes ahí habitan.




