José Luis Calva Zepeda comenzó a escribir desde la juventud su historia delictiva, perfilándose desde entonces su propensión a la violencia contra las mujeres y al consumo de drogas duras
La primera mujer víctima de José Luis Calva Zepeda, el multihomicida que se suicidó en la cárcel antes de ser juzgado, hace dos semanas, fue una niña de ocho años llamada Leslie, su hijastra.
“El día 11 de enero de 1996 –narra el reporte policiaco elaborado con base en los testimonios de Leslie–, le hablaron por teléfono a José Luis Calva Zepeda y la niña fue a su recámara a llevarle el recado, y fue cuando el sujeto no la dejó salir y le hizo tocamientos en su vagina y en sus asentaderas.”
El que después fuera conocido como Poeta Caníbal tenía en ese entonces 26 años y vivía en Cuajimalpa con la madre de Leslie, llamada Anel, con quien había procreado a otra niña.
El 9 de mayo de 1996, cuatro meses después de que abusara sexualmente de la pequeña, Calva fue encarcelado y Anel aprovechó la ocasión para huir con sus hijas.
Esa no sería, sin embargo, la primera vez que José Luis pisaba la cárcel. En 1992 ya había enfrentado a la justicia por los delitos de robo agravado y portación de arma prohibida.
Entre las muchas profesiones que en sus declaración ministerial dijo ejercer Calva Zepeda (escritor, guionista, actor, locutor, cancelero, empresario del ramo de la seguridad) se encuentra la de taxista.
Él trabajaba un taxi Renault Routier que le dio Aidé, una joven con la que Calva tuvo dos hijas, y quienes ahora, supuestamente, viven en Estados Unidos.
Aidé y José Luis se conocieron en un templo espiritista situado a unos pasos del teatro Isabela Corona, en Tlatelolco. Estuvieron varios años juntos, viviendo primero en Atizapán de Zaragoza, en una casa rentada, y enfrentando malas rachas económicas.
Fue por aquellos momentos cuando Aidé le compró el taxi, para que trabajara en el Estado de México.
Un día, sin embargo, al templo llegó un sujeto con el que José Luis y Aidé trabaron amistad, al grado que se asociaron en una empresa de seguridad privada.
Sin embargo, llegó un momento en que Aidé se cansó de la poca colaboración de José Luis en la manutención de sus hijas y decidió abandonarlo, para hacer una nueva vida con su socio en el vecino país del norte.
La familia de José Luis sospecha que en una golpiza que él recibiera por aquellas fechas estuvo relacionada la parentela de Aidé, a quien relacionan con grupos policiacos de la delegación Venustiano Carranza. Su sospecha, no obstante, es de difícil comprobación.
Hace cinco años, la madre de José Luis lo internó en un anexo de Alcohólicos Anónimos por la grave adicción que sufría al alcohol, el crack y el Diazepam. De hecho, es el consumo de dicho fármaco el que hace pensar a las autoridades que Calva seducía encargadas de farmacias para obtener fácilmente el tranquilizante, que se expende sólo con receta médica.
Pero el hábito de explotar a sus parejas no sólo le permitía conseguir droga, sino también un lugar al cual poder llamar hogar. A menudo, los depósitos y las primeras mensualidades de los departamentos que ocupaba eran proporcionados por sus parejas sentimentales y cuando éstas no aportaban más para el pago de su renta, simplemente dejaba de cubrirla.
Incluso, uno de quienes se encargaron de proveerle un techo fue su presunto amante Juan Carlos Monroy, con quien asesinó a Verónica Martínez Casarrubia, una encargada farmacéutica cuyo cuerpo mutilado se halló en un basurero mexiquense.
Monroy, de 34 años, se encuentra en este momento arraigado y ha confesado ya su participación en el homicidio de Verónica, a quien antes de matar robaron tanto como pudieron.
Según la denuncia de los familiares de Verónica, ésta fue engañada por Calva y Monroy para renunciar a su empleo como encargada farmacéutica, con el objetivo de quitarle su liquidación, que ascendió a 50 mil pesos. Tras ser despojada de su dinero, Verónica se escondió en la casa de una ex pareja, de la que un día salió para comprar pañales para uno de sus hijos y nunca fue vuelta a ver con vida.
Presuntamente, Calva y Monroy la secuestraron en un auto que adquirieron con el dinero que antes le habían robado, y luego la estrangularon.
Mañana: el asesino serial
Sus mujeres
Juana Mendoza, aseguró haber vivido tres años con José Luis Calva, entre 1994 y 1997. Ella vuelve a verlo en la cárcel, tras ser detenido por el homicidio de Alejandra Galeana.
Alejandra Galeana Garabito (agosto-octubre 2007)
Olga Lidia Sánchez Valdez, (la conoce en agosto del 2006 y está con ella hasta abril de 2007)
Verónica Martínez Casarrubia (principios de 2004).
Aidé Guzmán Espíndola (tiene dos hijas con ella).
Anel Guzmán Alcántar (tiene una hija con ella).
Patricia (se desconocen sus apellidos)
Verónica (empleada farmacéutica)




