Las “inusuales” lluvias de los últimos cuatro días han provocado una emergencia hidráulica sin precedentes, que, sin embargo, no ponen en riesgo al Distrito Federal de una inundación mayor, aseguraron ayer autoridades capitalinas.
Durante un recorrido de supervisión por el Centro de Mando del Sistema de Aguas, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, escuchó del director de la Unidad Tormenta, Miguel Ricaño, el diagnóstico sobre el inicio de esta temporada de lluvias.
“El martes la precipitación fue histórica comparada con lo que llovió durante el huracán Dean: 18.3 millones de metros cúbicos, lo que sería un lleno aproximado de 12 veces el Estadio Azteca. Sin embargo, cuando pensábamos que ya la mayor precipitación había pasado, eso no fue así y el miércoles el dios Tláloc arrojó 35 mil 100 millones de litros de agua, lo que ha provocado en todas estas zonas los mayores problemas de encharcamientos de la temporada”, precisó el funcionario.
Producto de estas lluvias se han atendido hasta ahora 810 encharcamientos, cuya principal causas es el taponamiento de coladeras por la basura que se acumula en las alcantarillas, como son envases de refresco ramas y hojas de los árboles.
Ebrard aseguró que no existe riesgo de una inundación mayor en la capital porque se han realizado a tiempo las acciones preventivas para que el sistema de drenaje profundo recuperara su capacidad de desalojo y se complementara la red pluviométrica, además de que están listos 90 campamentos de los equipos de reacción inmediata, para atender afectaciones en la vialidad.




