>De acuerdo con investigaciones realizadas por el Centro de Ciencias de la Atmósfera, la temporada de lluvias en la Ciudad de México se ha recorrido, y es más intensa.
Hace años, las precipitaciones iniciaban a finales de abril, sin embargo, ahora dan inicio a mediados de mayo, siendo esta una clara demostración de cómo el calentamiento global afecta al microclima de la Cuenca de México.
La temporada de lluvias termina en octubre, por tanto, se ha reducido en cerca de un mes la época de precipitaciones.
Según el investigador Ernesto Jáuregui Bustos, del CCA, de la UNAM, el avance de la mancha urbana, la desaparición de bosques y su sustitución por terracerías, pavimento y edificios han afectado el ciclo anual de precipitaciones pluviales.
Además, intervienen los vientos secos que provienen del oeste, es decir, desde el altiplano, la zona del Bajío, que desplazan a los vientos húmedos que llegan desde las costas.
Un factor adicional para el desplazamiento de la época de lluvias es el calentamiento global que ha alterado los patrones cíclicos de la atmósfera en todo el planeta.
En la Cuenca de México, al reducirse las lluvias, ha aumentado la temperatura y se ha deteriorado la calidad del aire, de acuerdo con el investigador.
Además, puntualizó que desde la segunda mitad del siglo pasado, estas modificaciones en la temperatura promedian 0.52 grados centígrados por década de aumento de temperatura.
Eso ha ocasionado que la humedad relativa en el aire se redujera, y se multiplicaran por cinco los aguaceros en la Ciudad de México.
En conclusión, según el investigador, la temperatura en la ciudad ha aumentado en los últimos 50 años, la temporada de lluvias es más corta y las lluvias moderadas a lo largo del día han dado paso a los aguaceros.
El calentamiento Ha afectado el microclima de la cuenca de México, dentro de la cual se encuentra el df.




