Reyna tenía 17 años cuando mató a su mamá, el 24 de septiembre.
Daniela, amiga de la joven, aseguró en su declaración ministerial que “un día nos dijo a varios que iba a matar a su mamá porque no la dejaba salir y la trataba mal. También me platicó que le ponía pastillas en la comida y el agua para que se durmiera y poder salirse con su novio”.
Daniela aseguró que Reyna le dijo que “su papá había muerto, que su hermano mayor había tomado el papel de padre, pero que no vivía con ellas. Decía que su mamá le pegaba, era explosiva y que le decía que así se educaba en provincia”.
Ante el MP, Daniela aseguró que en varias ocasiones Reyna llegó a la escuela con golpes. “Me platicaba que su mamá no la dejaba salir. En tres ocasiones llegó a la escuela con marcas de suela de zapato en los brazos y costillas; decía que le había pegado su mamá, una vez llegó con un moretón en la boca”, puntualizó.
El 24 de septiembre, Reyna asfixió con un cojín a su madre, María Mónica, de 55 años, en su departamento de la colonia Potrero de San Bernardino, en Xochimilco.
Daniela explicó que días antes la señora había sido citada en la preparatoria privada, pues Reyna había reprobado cuatro materias y tenía 20 inasistencias.
Según Daniela, la noche del asesinato ambas jóvenes platicaban vía Messenger y Reyna le preguntó “¿se puede matar a una persona con una sobredosis de pastillas o asfixiándola con un cojín?” Cuando Daniela le respondió Reyna le dijo “deséame suerte o reza por mí” y se desconectó.
Después recibió un mensaje: “Mi mamá ya está bien paleta”; se trabó su computadora y se fue a dormir.
Al día siguiente, en la escuela, Reyna le confesó que había matado a su mamá. Daniela no le creyó, pero más tarde la joven le dijo que tenía un problema muy fuerte y le suplicó que la acompañara por unas cosas, porque no quería ir sola.
En el departamento, Daniela notó que todo estaba desordenado y Reyna insistió en que “su mamá estaba bien paleta”. Entonces observó el cuerpo sin vida de la médico homeópata en su cama, mientras su amiga guardaba pertenencias al tiempo que decía que se iba a ir a vivir con su hermano Carlos.
En ese momento el hermano llegó a la casa y, al no obtener respuesta, entró al sitio por la fuerza.
Por su parte, Carlos Eduardo, de 23 años, novio de Reyna, declaró que el día del asesinato intercambiaron mensajes de celular y quedaron de salir pasadas las 11 de la noche. Él llegó a las 23:40 horas.
El novio, empleado de una tienda de abarrotes, precisó que la joven estaba alterada y le propuso que fueran al cine, pero no se decidieron por alguna película, por lo que compraron cervezas y entraron a un hotel.
“Tenía algo raro en el brazo y le pregunté qué había pasado, me dijo que nada, también tenía otra lesión en el muslo, como una bolita”, aseguró.
En sus declaraciones precisó que el 25 de septiembre por la madrugada dejó a su novia y no volvió a saber nada.
Dijo que los vecinos le informaron de la muerte de la señora María Mónica, por lo que llamó a Reyna a su celular, sin obtener respuesta.
Carlos Eduardo contó que se hizo novio de Reyna en julio pasado. Precisó que ella siempre le dijo que tenía 18 años y que su padre era rico y trabajaba con el Presidente de la República. Además de que se quejó en algunas ocasiones de que su madre la trataba mal.





