Hace diez años, cientos de capitalinos que creyeron en “el poder transformador de la lectura” decidieron
Hace diez años, cientos de capitalinos que creyeron en “el poder transformador de la lectura” decidieron, convocados por el recién creado Instituto de Cultura de la Ciudad de México, abrir las puertas de sus casas, trabajos o negocios y recibir un “acervo semilla” de 550 volúmenes para albergar un Libro Club y compartirlo con sus vecinos, amigos y familiares.
Tal fue la respuesta y el compromiso con el proyecto ideado por el escritor Alejandro Aura y coordinado en primera instancia (1998) por el promotor Víctor Meza que, para diciembre del 2000, ya existían mil 200 Libro Clubes lo mismo en domicilios, cafés Internet, estéticas y casas de cultura que en centros de readaptación social y hospitales de las 16 delegaciones del DF.
Una década después, tras un periodo “de abandono”, en el que se perdió el contacto con los responsables de las pequeñas bibliotecas, la actual administración de la Secretaría de Cultura capitalina ha reactivado 493 clubes y planea reestablecer comunicación con 600 para finales de este año, lo cual beneficiará alrededor de 30 mil usuarios al mes.
“Los Libro Clubes son un logro ciudadano. Ha sido la sociedad la que los ha hecho funcionar, realizando esta labor de manera gratuita y voluntaria. Queremos festejar este éxito de transformar la ciudad desde la lectura con una fiesta en el Zócalo en agosto”, comenta Patricia León.
La coordinadora operativa del programa —quien ha participado en él desde que se creó— afirma que desconoce las razones del abandono. “La lectura siempre ha sido desprotegida, porque creemos que no es importante; a veces se valora sólo en el discurso, pero no hay estrategias para convertirla en una política pública. Fue falta de visión. Afortunadamente se ha reactivado”.
León agrega que lo mágico del programa, que cuenta con un presupuesto de 900 mil pesos, es que siguió funcionando de manera autogestiva y encontraron a la gente “trabajando bien, algunos incluso habían pasado del fomento a la lectura a la promoción cultural, como los Libro Clubes La Chinampa, en la Venustiano Carranza, y el Rosario Castellanos, en Iztapalapa”.
Adelanta que ya han recibido 50 nuevas solicitudes para abrir uno de estos recintos, que ofrecen los servicios de préstamo gratuito de libros, lectura en voz alta, y diversas actividades de animación a la lectura.




