Con 23 especialistas de todas las disciplinas antropológicas e históricas, es el primer proyecto en el país que inicia con una hipótesis específica
Los chontales de Guerrero, que según las escasas referencias históricas disponibles habitaron el norte de este estado, estaban ligados desde el año 800 de nuestra era a la minería y hablaban una lengua diferente al náhuatl, por lo que los aztecas utilizaban traductores para comunicarse con ellos.
Pero rastrear si esa comunidad fue una etnia como tal –con afinidades raciales, lingüísticas, religiosas y culturales–, “si les llamaban así a los muchos grupos que habitaban la zona y si ellos eran los únicos ligados a la minería” son los objetivos del Proyecto Integral de Antropología Social que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acaba de poner en marcha en el norte de Guerrero.
La arqueóloga Rosa María Reyna Robles afirmó en entrevista que por primera vez en la historia de la investigación del país un proyecto se enfoca con una hipótesis específica y reúne a 23 especialistas de todas las disciplinas antropológicas e históricas, quienes trabajarán juntos durante tres años.
“Ha habido intentos de estudios interdisciplinarios por parte de Manuel Gamio en los años 30 en Teotihuacán y otro en Cholula, Puebla, pero nunca se había hecho coincidir en una misma línea temática a campos como arqueología, antropología física, historia, lingüística, etnohistoria y etnología”, agregó la doctora en antropología.
Los estudiosos comenzarán de manera simultánea el análisis de una serie de códices y documentos escritos, buscarán las raíces de ciertos mitos, excavarán para buscar restos óseos, ciudades chontales o testimonios de su lengua y arte.
“Vamos a tratar de rastrearlos, pero en el camino haremos el registro de todo lo que sea ocupación humana, ya sea prehispánica, colonial o de la época de las haciendas, la Independencia, la Revolución o la población negra que llegó a la región en el siglo XVI.
“Llegar a tener un conocimiento de esta cultura es muy complicado, pero es más fácil entenderla si se aborda desde diferentes disciplinas”, señaló la especialista.
La investigadora adscrita a la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH explicó que documentar la existencia de una cultura étnica como la chontal implica hallar pruebas sobre sus rasgos físicos, su lengua, su cosmogonía, las características que los diferencian de otros grupos mineros (como los de La Huasteca o Michoacán) y su cultura material.
Especializada en el estado de Guerrero desde 1990, Reyna Robles especificó que en este proyecto colaboran el INAH, la Universidad Autónoma de Guerrero, el Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Dirección de Culturas Populares del Conaculta y el Gobierno del estado de Guerrero, y que han pedido al Conacyt un apoyo económico de tres millones de pesos.
“Esperamos que nos autoricen el monto, que no es elevado, tomando en cuenta que las investigaciones de los últimos 20 años han venido a revolucionar la percepción que se tenía de Guerrero como un área marginal sin culturas propias y han contribuido a revalorar lo que significó la zona para Mesoamérica”, concluyó Reyna Robles.




