El recorte presupuestal que emprende el gobierno federal ocasionó la cancelación de exposiciones en recintos del INBA
Como “un balde de agua fría” le cayó a la curadora Ana Elena Mallet la noticia de que, luego de año y medio de trabajo, se cancela la exposición que preparó sobre las aportaciones de Fernando Gamboa en la museografía nacional, la cual estaba programada para inaugurarse en octubre próximo en el Museo de Arte Moderno (MAM).
Éste es uno de los numerosos proyectos cancelados por museos e instituciones que dependen del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), organismo afectado por el recorte presupuestal de 85 mil millones de pesos, anunciado en días previos por Agustín Carstens, secretario de Hacienda.
La también crítica de arte califica de “terrible” la situación que aqueja a las instituciones culturales a causa de éste.
“Me parece tremendo. Lo de la exposición cancelada es lo de menos, lo preocupante es la gente que puede quedarse sin trabajo. En el INBA, la gente que arma la programación, los de investigación y curaduría no tienen base. No se sabe si habrá programación especial en los museos para los próximos meses”, lamenta Mallet.
Fuentes de instituciones como el MAM, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo y la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) expresaron la incertidumbre que impera al interior de estas dependencias, luego de que la semana pasada se sostuviera una reunión entre los administrativos del INBA y los directivos de los recintos, para acordar las medidas de austeridad.
Además de la muestra dedicada a Fernando Gamboa, en el MAM, se canceló una más sobre Remedios Varo y la arquitectura, y otra que llevaría por título Objeto-Sujeto.
En el Tamayo se prevé el recorte de 80 por ciento del personal, que son quienes están por honorarios, así como la devolución de la muestra de Franz West a Austria, para lo cual se requiere alrededor de un millón de pesos.
El equipo de la SAPS se formó hace apenas un mes. En estos días se les comunicó que la situación económica era grave y que, si querían continuar en el proyecto, el pago por honorarios no estaba asegurado.
Ese recinto prepara su reinauguración para noviembre, luego de tres meses de trabajos de restauración, aunque con las medidas aplicadas no es seguro si sigue en pie.
Asimismo, los recortes presupuestales implicarán no pagar tiempo extra para algunos trabajadores, con lo cual se corre el riesgo de que algunos recintos cierren los domingos, como sucedió en noviembre pasado en el MAM.
El INBA ayer envió a los medios un comunicado en el que “rechaza afirmaciones de que esté corriendo a sus artistas”.
“Es importante enfatizar que se respetarán aquellos contratos de honorarios con la comunidad artística que a la fecha se tienen comprometidos, y que en lo que respecta a la creación de nuevos proyectos se hará una revisión particular de cada uno de ellos”, dice el documento.
Al respecto, Paloma Ruiz, directora de difusión del INBA, enfatizó que cada centro de trabajo ajustaría sus presupuestos según sus intereses, y dependería de cada uno si lo dedicaba a mantener a su personal o a concluir con los proyectos que tenía previstos.
“Es un proyecto de austeridad que aplica a todo el gobierno. Sucede que a veces lo tomamos como algo personal y creemos que nuestro entorno es el mundo completo, pero la situación es grave a nivel mundial”, considera Ruiz.





