Los acordes de Piazzolla, convertidos en coloridas caricaturas, conviven en esta entrega con las imágenes y la musicalidad de la poesía modernista de Tablada
Acuarela del Tango
1Uruguayo nacionalizado argentino, periodista de profesión, pero caricaturista de vocación, Hermenegildo Sábat (el famoso Menchi) es dueño de una extensa y notable bibliografía (desde 1971) en la que aborda con talento y sensibilidad a personajes de la talla de Carlos Gardel, Aníbal Troilo (ilustre ejecutante del bandoneón tanguero), Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Charlie Parker o Fernando Pessoa.
Incansable y divertido, su inagotable trazo se ocupa en esta ocasión de uno de los monumentos culturales de la Argentina moderna y su tango: el reconocido músico Astor Piazzolla, nacido en Mar de Plata en 1921 y fallecido en Buenos Aires el 4 de julio de 1992.
Aunque es una aproximación general (más que una biografía plena), los 41 dibujos (acuarelas en su mayoría) resultan un agradable intento por acercarse a la obra de un personaje que, a pesar de todo el reconocimiento que recibió internacionalmente, luchó en su país por insertarse en un mundo musical, el tango, que al principio no lo comprendió por ser, seguramente, demasiado revolucionario. Esta “contribución a la iconografía apócrifa del gran músico” es una espléndida manera de acercarse a una de las expresiones musicales más vivas de nación alguna.
Título: Que no se entere Piazzolla
Autor: Hermenegildo Sábat
Editorial: Universidad Nacional de Quilmes/FCE
México, 2008, 90 pp.
Los trazos de la poesía
2Literalmente, logró transformar, en sus ideogramas, los signos en imágenes: convirtió a las palabras en aves, las aves en espejos y los espejos en sonidos de viento, cocuyos fluorescentes en hojas oscuras, lunas menguantes, aguamarinas y fantasmas de azules sueños. ¿Quién es quien lee y no ama a José Juan Tablada? Pluma musical, lúdica, sarcástica, rebelde y jocosa; modernista algunas veces y vanguardista otras tantas, poeta del mundo —perdónesenos lo trillado del epíteto— en algunas cuartillas, y patriota exacerbado en los poemas de La feria o en las páginas firmadas para El Mundo ilustrado o la Revista de revistas.
Creador lo mismo de ingeniosos haikús que de sonetos, ensayos, crónicas y cuentos, José Juan Tablada es, en la historia de las letras mexicanas, uno de los pocos llamados a la tarea de la refundación del castellano, por su apreciación estética de la lengua, sus combinaciones sintácticas sustentadas en el ritmo, la incorporación de voces extranjeras, pero, sobre todo, por su particular visión acerca de la cotidianidad de las clases menesterosas y las costumbres de este país.
A 63 años de la muerte del poeta hermanado con Darío, Nervo y Lugones, el historiador y ensayista Antonio Saborit presenta una serie de textos recopilados y prologados por él mismo, donde logra dar una buena muestra de los intereses y concepciones del escritor modernista, cuyos versos y prosa poseen algo del vértigo inherente a la ciudad de su destierro, Nueva York, los sonidos del México revolucionario y, por supuesto, la elegancia y cadencia heredados del romanticismo francés.
Título: José Juan Tablada
Autor: José Juan Tablada
Selección y prólogo: Antonio Saborit
Editorial: Cal y Arena
Colección: Los imprescindibles
México, 2008, 856 pp.




