Banksy es el seudónimo del estencilero británico más famoso de la actualidad, ídolo y referente para legiones de artistas urbanos de todo el orbe, que quisieran retar al sistema como él lo ha hecho.
Se cree que el también grafitero nació cerca de Bristol, Inglaterra, en 1974, y que comenzó haciendo pintas en esa ciudad en 1992.
Pero fue alrededor del año 2000 cuando comenzó a utilizar el esténcil. En el libro Banksy. Wall and Piece, que reúne fotografías de sus intervenciones callejeras y a instituciones, cuenta que eligió esta técnica porque hay menos riesgo de ser atrapado, pues una pieza se termina más rápido.
Su obra comunica mensajes críticos contra la guerra, el capitalismo y el sistema, aunque, paradójicamente, se ha llegado a vender hasta en medio millón de libras esterlinas en las subastas.
Esta situación ha provocado que la gente que vive en edificios intervenidos por Banksy o cerca de dónde sus piezas están, le tome cariño a la obra y la defienda, en lugar de pensar que se trata de un simple acto vandálico.
Incluso, una de sus pintas en el área londinense de Highbury, cerca del Estadio Arsenal de fútbol, ha sido protegida por el gobierno local, que en noviembre pasado envió a un trabajador para restaurarla.
El artista suele repetir algunos de sus personajes, que son ya fácilmente identificables.
Comenzó haciendo ratas colgadas de paracaídas o bailando; luego policías británicos en situaciones polémicas, como un par de ellos besándose o un miembro de la guardia real orinando frente a un muro.
La Reina Isabel II no se ha salvado de ser protagonista de la obra de Banksy. En alguna ocasión la retrató como un chimpancé y en otra cambió su rostro por el de la Princesa Diana en 51 billetes de 10 libras.
Banksy ha incursionado también en la escultura y la instalación. En una muestra individual realizada en Los Ángeles, dispuso una de las típicas cabinas telefónicas inglesas como si estuviera enterrada en medio de un estacionamiento vacío.
Además, ha colocado conos anaranjados, utilizados para desviar el tránsito, en las cabezas de estatuas alrededor del Reino Unido.
En su provocador trabajo se cuentan intervenciones con piezas modificadas que ha colocado en museos como el de Arte Moderno y el de Historia Natural en Nueva York.
Otra de estas piezas fue una versión de un grabado en piedra con un hombre empujando un carrito de supermercado, el cual colocó en una sala de Arte Antiguo en el Museo Británico en 2005; la pieza estuvo incógnita durante ocho días y luego la institución la agregó a su colección permanente.
El pasado mayo, Banksy convocó a más de 40 grafiteros a intervenir uno de los túneles de la estación del metro Waterloo en el centro de Londres, en un encuentro llamado The Cans Festival.





