Además de José Vasconcelos, el recinto católico guarda las osamentas de Agustín de Iturbide, Fray Juan de Zumárraga y Anastasio Bustamante
Como lo pidió José Vasconcelos en una carta póstuma, sus restos descansan en una capilla católica modesta, dentro de la Catedral Metropolitana, que comparte con héroes nacionales como, Agustín de Iturbide y arzobispos como Fray Juan de Zumárraga.
El recorrido por las 14 capillas de la Catedral inicia en la de La Señora de las Angustias, una de las más visitadas, y la tercera es donde se guarda a Vasconcelos. Así continúa la secuencia hasta llegar al otro lado del recinto religioso, donde está Iturbide.
En la capilla de la Inmaculada Concepción, construida en 1648, se puede ver del lado izquierdo una placa con el nombre del primer secretario de Educación Pública, junto con las fechas de su nacimiento y muerte, aunque sus restos no están a la vista, como sí ocurre con los de Iturbide.
El oratorio, que se mantiene cerrado y a media luz, está adornado con pinturas al óleo del siglo XVIII, hechas por José de Ibarra, al estilo barroco. Así, durante medio siglo Vasconcelos ha sido acompañado por las figuras de la Señora de Lourdes y de San Joaquín.
La entrada a la capilla está enmarcada con las estatuas de San Martín de Porres, del lado derecho, y San Benito Palermo, a la izquierda. Al centro se observa a la Virgen de la Inmaculada acompañada de diez pinturas al óleo.
Arriba de la placa de Vasconcelos, está un retablo del siglo XVII dedicado a San Joaquín sosteniendo a María, hecho en oro de 23.5 quilates. Dentro de esta capilla sólo reposan el escritor, quien en el lecho de su muerte pidió no ser llevado a la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Del otro lado de la Catedral está la capilla de San Felipe de Jesús, donde se guardan los restos de Iturbide, desde 1838. A diferencia de Vasconcelos, el cuerpo del emperador mexicano yace en una urna de cristal con dos banderas de México a los costados, a la vista del espectador.
Debajo del pedestal del militar, también cerrado durante la semana, se conserva el corazón de Anastasio Bustamante, ex Presidente de México. En la parte superior se observa un retrato al óleo de Iturbide, acompañado del trono dorado que usó durante su mandato.
La Catedral también tiene criptas para los primeros arzobispos titulares de la Arquidiócesis, desde Fray Juan de Zumárraga hasta el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, depositado en abril de 2008.
Bajo del Altar de los Reyes, se guardan los restos de más de 30 sacerdotes, que son encabezados por un mausoleo con la figura de Zumárraga; debajo de éste hay una escultura azteca similar a una calavera, y el resto de los arzobispos están colocados en nichos sobre la pared formando una línea semi curva.
Estos espacios son conservados por el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes, por lo que sólo se puede ingresar en una visita guiada, lo mismo para las capillas donde descansan Vasconcelos e Iturbide.
El primer secretario de Educación Pública también es acompañado de criptas particulares que se encuentran debajo de la Catedral; gente del pueblo que descansa humildemente, como Vasconcelos también lo pidió.
Rotonda en puerta
El político y escritor José Vasconcelos (1882-1959), el historiador y filósofo Edmundo O’Gorman (1906-1995) y el ingeniero y ex rector de la UNAM Javier Barros Sierra (1915-1971) fueron elegidos por los integrantes del Consejo Consultivo de la Rotonda de las Personas Ilustres para ocupar un sitio dentro del que es considerado el “más alto panteón de la Patria”.
Como se informó en estas páginas, Vasconcelos indicó en una carta póstuma que sería para él “una injuria” que sus restos mortales fueran inhumados en la Rotonda, ya que prefería ser enterrado en un cementerio de aldea.
¿Dónde y cuándo?
La Catedral Metropolitana ofrece visitas guiadas con la pastoral turística los sábados de 13:00 a 15:00 horas, con la atención de Luis Álvarez.




