Khaled Hosseini escribió esta historia basado en su experiencia; fue llevada a la pantalla grande bajo la dirección de Marc Forster
En la primavera de 1999, Khaled Hosseini, autor del libro Cometas en el cielo —quien ha escrito historias toda su vida, porque, dice, esa es su “pasión”—, descubrió que los talibanes habían prohibido volar papalotes en Afganistán y “eso me conmovió mucho, siempre tuve una relación estrecha con todo eso, crecí volando papalotes”.
Así que, relata, se sentó y escribió Cometas en el cielo acerca de dos niños de Kabul que volaban papalotes, “pero esa historia se quedó perdida por unos años. No creo que fuera excelente, pero tenía mucho corazón. Así que la rehice en marzo de 2001 y decidí que la convertiría en novela, de modo que la alargué”.
Ahora, esa historia fue llevada al cine, bajo la dirección de Marc Forster y la adaptación de David Benioff. Esta cinta ha conmovido a muchos en el mundo y ahora se estrena en México. El escritor de origen afgano habla sobre el proceso de escritura y cómo llegó su primera novela a la pantalla.
¿Qué tan cerca sientes esta historia de tu experiencia personal?
Hay diferentes momentos de mi vida en la historia. Creo que las novelas, en especial la primera que uno escribe, tienen por lo general una parte autobiográfica.
Al igual que mi personaje Amir crecí en Afganistán, vengo de una clase social similar y fui a la misma escuela, nos fascinan las películas, escribimos cuentos, volamos papalotes y llegamos a Estados Unidos como inmigrantes… Así que muchas de esas cosas son iguales para los dos, aunque la trama sea ficticia. No creo que se puedan escribir novelas de la nada, al final tienes que volver a las cosas simples que más conexión tienen con la realidad.
También tenías un amigo que vivía contigo y que era de Hazarra...
Efectivamente, era de la etnia de Hazarra, como el personaje de Hassan en la novela. Aunque mi amigo estaba en sus 30, trabajaba para mi padre, me llevaba a volar papalotes y me enseñó el alfabeto. Lo curioso es que cuando escribí la novela no pensé en él hasta que la terminé, y fue entonces cuando me di cuenta que estaba recordándolo, de alguna forma.
¿Quién eras tú, el que manejaba el papalote o el que lo hacía volar?
No era algo tan organizado como en la película. Si tenías un papalote lo volabas y luchabas contra los otros, si no, los perseguías. En lo personal, me gustaba más volarlos que perseguir a los contrincantes.
¿También les cortabas los hilos como en la película?
Claro, los niños sentían mucho orgullo de los hilos que tenían, cada uno decía que el suyo era el más fuerte.
¿Qué te parecieron las escenas de papalotes en la película?
Obviamente son un poco dramáticas, pero la verdad es que se parecen mucho a la forma en que jugábamos en Kabul, con distintos tipos de papalotes, cortando los hilos y viéndolos alejarse en el cielo mientras los niños corrían detrás. Ese es el recuerdo más importante de mi infancia.
¿Cómo fue tu colaboración con el adaptador David Benioff?
Conocí a David en Los Ángeles, casi inmediatamente después de que aceptó escribir el guión y nos llevamos muy bien. Ya había leído su libro The 25th Hour y también había visto la película, lo admiraba mucho. Sabía que era un buen escritor... El trabaja de noche, así que me escribía preguntas a las dos o tres de la mañana y yo se las contestaba ese día para encaminarlo hacia cierta dirección. Le ayudé pero al tiempo lo respeté.
¿Cómo fue tu relación con el director Marc Forster?
Transcurrió de una manera muy agradable. Temía que el filme fuera muy ligero, una imagen diluida de Afganistán con un brochazo de Oriente Medio. Pero cuando me senté con Marc él estaba muy interesado en tener información y detalles específicos que capturaran la cultura de Afganistán.
¿Qué opinas de su decisión de filmar la película casi completamente en Dari?
Lo primero que dijo cuando lo conocí fue que no podía imaginarse la cinta en inglés y que quería filmarla en Dari. Creo que eso fue muy bueno, porque me habría costado mucho ver a los personajes hablando inglés, especialmente a dos niños de Kabul en los 70.
Eso fue sólo el comienzo de la búsqueda de Forster para lograr autenticidad...
Sí, después buscó actores desconocidos, algo que también me gustó mucho. De nuevo, no podría imaginarme a actores famosos en esos papeles. Me parecía que esta película debía sentirse muy real y auténtica. Por eso y por lo demás le doy todo el crédito a Marc, por dibujar una línea en la arena, por poner en claro sus expectativas y hacer el filme que quería. Afortunadamente tuvo la libertad para lograrlo.
¿Qué opinas de la actuación de los niños como debutantes?
Me pareció que eran muy puros, se sentían sencillamente naturales.
¿Qué hay de Khalid Abdalla, que interpreta al personaje de Amir?
Audicionó hablando dari fonéticamente y era incomprensible. No tenía idea de lo que decía y pensé que iba a ser un verdadero desastre. Pero después fue a Afganistán y no sólo aprendió a decir sus líneas, también aprendió el idioma. Ahora lo comprende completamente y tenemos conversaciones en dari. Su interpretación es muy madura e impecable en su ejecución.
¿Crees que a los fans del libro les guste la película y viceversa?
Yo empecé disfrutando los filmes y no desconfío de ellos. Por eso mismo, y también porque soy escritor, no veo una relación de competencia entre un libro y una película. Creo que pueden coexistir, hay ciertas cosas que las películas hacen muy bien y que las novelas no pueden y otras cosas hermosas que las novelas hacen y los libros nunca podrían realizar.
¿Qué es lo que no se puede negociar contigo?
Lo que se tiene que mantener es el arco emocional de los personajes, esa experiencia cardinal que hace al libro atractivo para la lectura. Yo busco reconocer a mis personajes y el corazón de la historia en la pantalla.
¿Qué recepción crees que tenga la película en el mundo?
Estoy orgulloso de lo que se ha logrado con este filme. Me conmovió mucho, así que le dije a Marc que había hecho una película hermosa, creo que será muy aceptada por las audiencias de todo el mundo.
¿Ya se publicó el libro en Afganistán?
En Irán fue publicado en farsi, que en esencia es la misma lengua que el dari. En Afganistán se puede encontrar el libro en farsi y en inglés. El problema de Afganistán es que por muchos años no ha existido una imprenta activa y muchas personas de las zonas rurales son analfabetas, por eso no saben que existe el libro.
¿Cuándo fue la última vez que volaste un papalote?
De hecho, la última vez que fui a Afganistán, hace unos meses.
Cometas en el cielo



