Desde su creación, ha recibido la friolera de tres mil 550 goles. Aunque lo que realmente funde las estadísticas son los 62 tantos marcados a favor
Domingo por la tarde. Un chamaco ríe y llora en el estadio Azteca. No sabe si festejar el gol del Torito Silva o ponerse de nuevo la bolsa de papel en la cabeza. Miles de aficionados vestidos de amarillo abandonan el nido del Águila. Ya no importa el marcador que permanece en la pantalla gigante. En la mente de este aficionado, así como en la de los millones de americanistas, permanecerá grabado el agrio título otorgado como “El peor equipo del torneo”.
Aunque, queridos pollos, no todo está perdido. Déjenme contarles que desde que el balón rueda por las canchas del mundo, hay equipos que se han ganado a sangre, sudor y autogoles el mote de los más malos del rumbo. Aunque hay uno que se ganó su ingreso al libro de Récords Guiness como “El peor equipo del mundo… de todos los tiempos”.
Esta triste historia comenzó en 1938 en la región brasileña de Recife. ¿El equipo?: Íbis Sport Club. Segunda División. Fue fundado por la Compañía de Seda y Algodón de Pernambuco. En el inicio, funcionarios de la empresa disputaban apenas partidos amistosos. Con la muerte del propietario Joao Pessoa de Queiroz, el gerente Onildo Ramos asumió el comando del equipo y lo bautizó como Íbis, pájaro negro considerado sagrado en el antiguo Egipto.
Probablemente sus fundadores soñaban en aquella ocasión con que su club lo ganaría todo, desde la liga hasta la Copa Intercontinental. Aunque, 70 años después de aquello, lo que reclamen para sí sea el título de peor equipo de toda la historia. Su presidente, el señor Pinheiro Caldas, lo hace con una dignidad aristocrática.
Desde su creación, el Íbis ha recibido la friolera de tres mil 550 goles; aunque lo que realmente funde las estadísticas son los 62 tantos marcados (menos de un gol al año). Darío, jugador del Sport, se hizo grande gracias a los chicos de Recife, marcándole 11 pepinos en 90 minutos, y en 1978, a lo largo de cuatro partidos, a este curioso equipo le marcaron 44 goles. ¿Se puede pedir menos?
Junio de 1984. El Íbis Sport Club acumulaba, desde julio de 1980, 48 derrotas y 6 empates en 54 partidos. Sólo en 1981, año en que fracasó absolutamente en todos los partidos disputados, sufrió 23 reveses consecutivos. Llegaba a digerir entre ocho y diez goles en cada partido, y casi no marcaba. Gracias a esos números impresionantes, el equipo fundado el 15 de noviembre de 1938 comenzó a ser nombrado y conquistó al menos un título: el peor equipo del mundo.
El mayor crack de la historia de Íbis, Mauro Shampoo, combinaba la carrera de jugador con la de peluquero. El mismo personaje cuenta la historia de la camisa 10 que, en diez años dedicados al club, hizo apenas un gol. Ironía de las finas: en ese juego, Íbis perdió 8-1 con el modesto Ferroviario.
Pero para estos brasileños no se trata de ponerse a llorar o colgarse en cualquier árbol. Por el contrario, tanta fama han adquirido que incluso ofrecen sus servicios como animadores, y ya han propuesto el lanzamiento de la marca “Íbis” de ropa deportiva (en forma por demás burlona, la leyenda de la etiqueta de la prendas indica que “esta ropa no es de buena calidad”).
Quien quiera lucir en la piel la pasión por el Íbis, deberá desembolsar cerca de 60 reales (unos 712 pesos) por la camisa rojinegra en grandes tiendas de Olinda y Recife. La leyenda de “El peor equipo del mundo” está bordada en el uniforme, abajo del escudo.




