José Pekerman se reunió con la directiva, pero se negó a dar declaraciones
TOLUCA.- Un extraño ambiente privó ayer en el estadio Nemesio Díez. Los jugadores tuvieron una larga reunión con el cuerpo técnico y la directiva, salieron, atendieron a los medios de comunicación y se fueron de vacaciones para regresar hasta el 19 de junio, pero el técnico José Pekerman no salía.
Entonces, hizo acto de presencia el presidente del patronato del Club Deportivo Toluca, Fernando Ramos, quien habló sobre el futuro del técnico argentino, de quien dijo, ha terminado su contrato y se le ha hecho un nuevo ofrecimiento, pero no hay nada claro aún, además de que el tema de la Selección Mexicana sigue latente.
“Vamos a platicar con él, ustedes saben que se acabó el contrato, sin embargo estamos en muy buenos términos y en muy buena línea para poder continuar, la directiva quiere que el Profe tenga continuidad con nosotros. Sentimos y dimensionamos que él tiene que evaluar una serie de cosas incluso de tipo familiar, no se trata de que haya otro club interesado, ustedes saben del interés que hay de la Selección Mexicana, que a cualquier técnico siempre le emociona esta situación, vamos a tomar los tiempos prudentes, no nos vamos a dejar que nos coman las prisas.”
Posteriomente apareció Álvaro Ortiz, quien llegó al equipo Toluca como refuerzo, pero que no tuvo participación con los escarlatas, ni siquiera en la banca para despotricar en contra del técnico argentino. “Lobo con piel de oveja”, fue lo menos que consideró a Pekerman: “Es una persona muy distinta a lo que se muestra en los medios. A nosotros nos da otra cara y conmigo personalmente no se portó nada bien. Estoy muy decepcionado de ese señor, me congeló y eso creo que no es bueno, por que yo venía dispuesto a aportar. No quiero hablar más, ahora lo que sigue es analizar mi futuro.”
Cuando parecía que Pekerman se había marchado, sus auxiliares abordaron el automóvil en el que habían llegado y se dirigieron a la zona de oficinas del estadio para recogerlo, lugar donde fueron encontrados por algunos reporteros.
Al percatarse de su presencia, el técnico escarlata mostró un rostro de sorpresa, subió al auto, azotó la puerta y sólo dijo: “perdón, perdón, perdón, perdón”.




