BUENOS AIRES.- Estudiantes, que en su estadio tiene una solidez granítica, ya que ganó todos sus partidos y sin goles en contra, recibe a Cruzeiro en la ida por la final de la Copa Libertadores, en medio de una epidemia de gripe A H1N1 que siembra temor entre los visitantes que reclamaron, sin éxito, postergar el partido.
Intranquilo de por sí ante un Estudiantes que lo goleó 4-0 en la fase de grupos, Cruzeiro llegó ayer envuelto en estrictas medidas sanitarias que incluyeron un aislamiento absoluto en un piso de un hotel de la capital argentina.
Sesenta personas murieron y unas 100 mil pudieron tener contacto con el virus desde que se detectó el primer caso a principios de mayo en Argentina.
Estudiantes se presenta a esta final como el equipo más poderoso como local de los 179 que alguna vez han participado de una Libertadores desde su inauguración en 1960, según datos de la Conmebol.
Pero en el futbol, las estadísticas suelen chocar con la realidad y máxime cuando chocan argentinos y brasileños, acérrimos enemigos y que cada vez que se enfrentan ponen una pizca adicional de fervor.
Estudiantes fue campeón del torneo en su edición de la temporada 1968/69 y 69/70; mientras que los brasileños la ganaron en 1976 y 1997.




