En partido correspondiente al Grupo C de la Liga de Campeones, Milán y Real Madrid están igualados 1-1
En partido correspondiente al Grupo C de la Liga de Campeones, Milán y Real Madrid están igualados 1-1; los goles fueron obra de Benzema por los visitantes y Ronaldinho emparejó por los locales.
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MADRID.- El brasileño Kaká visita hoy San Siro, el estadio que lo vio triunfar en el futbol europeo, aunque lo hará con una nueva camiseta tras cambiar al Milán por el Real Madrid.
Pero no es tiempo de nostalgias, pues el centrocampista necesita una buena actuación en su antigua casa para contestar a las críticas en la nueva.
El duelo de la cuarta fecha de la Liga de Campeones europea no será un partido más para Kaká, quien a sus 27 años está inmerso en una nueva etapa de su vida futbolística tras seis años de apacible vida en Milán.
El Milán fichó a Kaká en 2003 por 8.5 millones de euros y seis años después el Real Madrid pagó ocho veces más por el crack ganador de un Balón de Oro durante su estancia en Italia.
Será un regreso emotivo porque además el brasileño dejó un gran recuerdo entre su antigua afición. Al contrario de lo que suele suceder con otros futbolistas que abandonan su casa de toda la vida, San Siro se prepara para aplaudir a uno de sus futbolistas más admirados.
“Por lo que he hecho en estos últimos años, espero que me traten bien, espero un buen recibimiento”, manifestó el brasileño nada más aterrizar en Milán.
Los comienzos de Kaká con el Madrid no están siendo fáciles. Tras recibir elogios en el arranque de la temporada, el impacto del juego del brasileño quedó francamente disminuido.
No brilló en el duelo de hace dos semanas ante el Milán, cuando el Real Madrid cayó en su estadio 3-2 ante el conjunto italiano.
Lo cierto es que el Real Madrid necesita al mejor Kaká, y más cuando el equipo navega en un mar de críticas. De hecho, la afición abucheó el sábado a sus jugadores antes de comenzar el partido ante el Getafe. Y uno de esos futbolistas era el brasileño.
“Necesito más tiempo para mejorar mi juego”, afirmó Kaká hace dos semanas. Pero tiempo no es una palabra que conjugue bien con la urgencia con la que vive el Real Madrid. El equipo necesita el triunfo en Champions y Kaká también necesita un buen partido para justificar una inversión de 65 millones de euros.





