En medio de una crisis sanitaria por la gripe humana, el cuadro argentino recibirán el miércoles a los brasileños
BUENOS AIRES.- Estudiantes, que en su feudo de La Plata tiene una solidez granítica ya que ganó todos sus partidos y sin goles en contra, recibirá el miércoles a Cruzeiro de Brasil en el choque de ida por la final de la Copa Libertadores, en medio de una epidemia de gripe humana que siembra temor entre los visitantes que reclamaron sin éxito postergar el partido.
Intranquilo de por si ante un Estudiantes que lo goleó 4-0 en la fase de grupos, Cruzeiro llegaba el martes envuelto en estrictas medidas sanitarias que incluían un aislamiento absoluto en un piso de un hotel de la capital argentina, dijo el club brasileño en su sitio oficial.
"Los jugadores estamos preocupados por esa epidemia; los focos son muchos", destacó a ese sitio el arquero del Cruzeiro, Fábio.
Sesenta personas murieron y unas 100 mil pudieron tener contacto con el virus AH1N1 desde que se detectó el primer caso de gripe porcina a principios de mayo en Argentina, cuyas autoridades no prohibieron las actividades deportivas.
El reclamo del Cruzeiro ante la Conmebol de postergar o cambiar de sede el partido no tuvo éxito y entonces tendrá que presentarse en la ciudad de La Plata, donde Estudiantes atesora números que meten miedo.
Por lo tanto, Estudiantes se presenta a esta final como el equipo más poderoso como local de los 179 que alguna vez han participado de una Libertadores desde su inauguración en 1960, según datos de la Conmebol.
Estudiantes fue campeón de la Libertadores en 1968/69/70 y Cruzeiro en 1976 y 1997.
El partido, cuyo desquite será el 15 de julio en Belo Horizonte, se jugará desde las 21.50 (0050 MT) en el estadio Ciudad de La Plata, a unos 55 kilómetros al sur de la capital argentina.
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