¡Bienvenido, señor Eriksson! Es el lema de moda. Bienvenido a un futbol diferente, alejado de todo el primer mundo al que siempre estuvo el entrenador sueco acostumbrado a codearse
¡Bienvenido, señor Eriksson! Es el lema de moda. Bienvenido a un futbol diferente, alejado de todo el primer mundo al que siempre estuvo el entrenador sueco acostumbrado a codearse. Sin ese toque rápido y aéreo que gusta ensayar en cada partido.
La boda de un técnico extranjero glamoroso con una de las federaciones más derrochadoras del mundo ha tenido un desenlace económico sin precedentes, incluso mayor al de Ricardo La Volpe.
Mientras el argentino se llevaba casi tres millones de dólares anuales, Eriksson por dos años se embolsará siete millones.
Jorge Vergara y Carlos Leaño han dicho que la contratación del europeo es un paso adelante en el futbol mexicano. Curioso, lo mismo se dijo en el 2000 en Inglaterra, cuando se presentó a un técnico elegante y políglota, amante de la literatura tibetana, triunfador en cuatro ligas europeas y estudioso del futbol inglés. Llegaba a un lugar desolado que había sido habitado con anterioridad por Kevin Keagan al reconocer su incapacidad en el túnel del vestuario en la Euro del 2000. Antes, Genn Hodle había perdido con Argentina en penales en Francia 98, pero lo que lo alejó realmente del cargo fue su declaración de que los discapacitados pagaban sus pecados de vidas anteriores. Sven Göran Ericsson parecía un cuerdo en medio de un manicomio.
A ese mundo llegó Eriksson, muy parecido al de México que tuvo en Hugo Sánchez y Ricardo La Volpe desafortunados oradores ante la prensa.
El primer partido lo ganó 5-1 a Alemania camino al Mundial de Corea-Japón. No pudo ser más feliz. Pero pronto empezarían los problemas. Un amigo de Tony Blair, primer ministro británico, le presento a Ulrika Jonson, una chica sueca que daba el tiempo en la televisión además de presentar líos amorosos de actores, con la cual comenzó una relación airada por todos lados, algo que no le debió gustar mucho a su esposa Nancy. Ulrika Jonson al final del romance sacó un libro donde contaba la historia, con cuantiosas ganancias.
Comenta Rob Hughes, del diario Times, “le gustaban más las mujeres que los trofeos. El sueco ha ganado 36 millones de euros pero ha desperdiciado a la mejor generación del futbol inglés, ojalá y no le pase así a México ahora que tiene a varios jugadores en Europa después de todo el trabajo que les costó colocarlos”, afirmó a Excélsior.
Y aunque en principio varios miembros directivos y jugadores no unificaban sus gustos en relación a Eriksson, terminaron por ceder a las presiones de Jorge Vergara, el principal arquitecto de la llegada del sueco a México.
Tampoco deben recordar que la moral de Eriksson tiene precio y ésta vale más de cinco millones de euros al año, que era lo que ganaba con Inglaterra, pues el otro pasaje épico de su vida tiene que ver con un jeque, Mazher Mamhod, que en realidad era un periodista del News of the World quien se hizo pasar por un potentado árabe para ofrecerle a Eriksson, cuyo contrato terminaba en tres años, una academia en Dubai. Las playas doradas iguales a las de Cancún tentaron al estratega, lo mismo que la cava de vinos del magnate árabe que recibió la sugerencia del sueco, de comprar al Aston Villa, “pues el dueño estaba cansado y enfermo”.
En un yate bebiendo vino tinto, Eriksson abrió la boca contando intimidades de varios de sus jugadores, se postuló para dirigir al nuevo Aston Villa a pesar de su contrato con la Federación inglesa a cambio de ganar lo mismo que José Mourinho en el Chelsea, unos siete millones de euros libres por temporada, pidiendo además a toda costa a David Beckham, que para entonces no veía la luz en el Real Madrid.
Entonces se deduce que contra la sabiduría futbolística que posee, Eriksson también es un infiel de las instituciones. Lo mismo le pasó al Manchester City que pensaba contar con sus servicios sin saber que México ya había hecho un ofrecimiento fuerte por parte de Justino Compeán y el sueco se había dejado seducir.
De lo que pueden estar tranquilos los directivos mexicanos es que el entrenador entiende a la perfección el negocio. Sabe que los patrocinadores mandan y según cuentan no tiene problemas en que se jueguen tantos partidos en Estados Unidos con los futbolistas estrellas de la Selección mexicana.
Ya le pasó antes, cuando alineó a David Beckham por cuestiones monetarias en un partido amistoso contra España. Aunque su primera intención era poner a Wrihgt-Phillips en lugar del rubio saeta, tuvo que atarse las manos por el contrato que existía con Sky y la BBC de Londres. El nórdico según cuenta Rob Hughues: “jamás pareció molesto por acatar decisiones no deportivas, ni por alinear a jugadores que no le interesaban en ese momento, dijo que un partido amistoso a veces no sirve de mucho”.
Pero el verdadero dilema de Eriksson comenzó cuando se supo que compartía mujer con Mark Palios, un ejecutivo de la selección inglesa. Era una secretaria llamada Faría Alam, quien puso en el andamio el trabajo del nórdico el cual tuvo que carearse con la Federación para demostrar que no había mentido sobre su relación y obtener el respeto de su contrato al reclamar su vida privada.
Eriksson de 60 años ahora, negó a sus 57 cualquier incidente, mientras que Palios se limitó a decir que fue una aventura breve. De cualquier forma la que más ganó con el escándalo fue Faria Alam, al cotizar en 750 mil euros sus versiones para un periódico londinense.
Sven Göran Eriksson es un hombre frío, serio, que trabaja más lo psicológico que lo futbolístico en sus jugadores. Tiene un inalterable optimismo al que jamás le invade el estupor, sobre todo cuando la causa parece perdida y ni los futbolistas creen en ellos mismos. Eriksson está hecho de otra pasta, es de los que siempre, con discurso o realidad, convierten derrotas en victorias.
Nada despreciable, tiene un método que ha funcionado. 18 títulos en Suecia, Portugal e Italia, siendo el más reconocido la Copa UEFA con la Lazio. Dirigió a Inglaterra del 2002 al 2006 y en varios lugares es amado al extremo. Debe tener una fórmula, algún secreto que espera funcione en México. Las faldas no ganan trofeos y viceversa, pero en el caso de Sven Göran Eriksson todo es distinto.




