A la baja. Esta vez la afición nacional al deporte motor fue la que quedó a deber. Ni la presencia de un mexicano, verdaderamente contendiente, fue motivo para llenar las tribunas del Autódromo Hermanos Rodríguez, que lucieron vacías.
Hubo quienes lo atribuyeron a la escasa difusión del evento, pero lo cierto es que quienes decidieron faltar a la cita con Esteban Gutiérrez, se han quedado sin ver a la más importante promesa nacional en el automovilismo.
Para la última carrera del mundial de la Fórmula BMW, la marca alemana echó la casa por la venta, preparando un gran fin de semana para los que aman la velocidad.
Hubo entretenimiento para todos los gustos, desde edecanes que posaban para cualquier cámara a la menor provocación, los automoviles último modelo de la marca bávara con la posibilidad de conducirlos en circuitos de pista, e incluso la posibilidad de ganarse el derecho de dar una vuelta en el trazado del autódromo a bordo de un Fórmula, del auto que compitió en el WTCC o en un Serie 3.
Además de espectáculos de motocicleta en los que los riders demostraron sus capacidades sobre los recientes lanzamientos de BMW, haciendo las acrobacias más inverosímiles.
Los niños no quedaron excluidos del entretenimiento, toda vez que se preparó un circuito infantil, que además les inculcaba aspectos básicos sobre vialidad, cosa que más de un adulto debería tomar en cuenta.
Sin embargo, nada fue suficiente para que los capitalinos acudieran en mayor escala al recinto de la velocidad más importante del país.
Ni qué decir del platillo principal que quedó casi completo, pues hubo más gente viendo rodar el Renault F1, en Reforma o el mismo Red Bull en Monterrey y Guadalajara, a mucho menores velocidades de las que alcanzó el piloto de Fórmula 1, Robert Kubica, quien en más de una ocasión accedió a tomarse la foto y firmar cuanto artículo le daban relacionado con el equipo BMW o cualquier otra escudería.
Al final la fiesta fue sólo para unos cuantos, que resistiéndose a la masa que prefirió ver por televisión el partido de futbol entre Toluca y Santos, con triunfo para los Diablos Rojos, optó por un fin de semana inolvidable, para el entretenimiento y para el deporte motor mexicano.
Esteban Gutiérrez valió la visita al autódromo, donde demostró que su desarrollo como piloto lo llevará muy lejos.




