Avanzar de frente
José Rubinstein
06-Nov-2009
Contundentes índices confirman el estancamiento y/o retroceso en diferentes sectores económicos.
La desgastante dinámica en que estamos inmersos obstruye la perspectiva requerida para observar a distancia hacia dónde nos dirigimos.
Editoriales y columnas de opinión de indistintas publicaciones coinciden en cuanto al escepticismo de autores diversos, conscientes de que las cosas van mal y peor podrán estar.
Seguramente comparto con otros colegas editorialistas la frustración por el contenido pesimista que prevalece en nuestros respectivos escritos. Y es que no queda opción, ya sea que nos refiramos a temas como petróleo, laboral, educativo, fiscal, económico, salud, corrupción, seguridad, agricultura, medio ambiente, legislativo, manifestaciones, justicia, migrantes, turismo, deportes, etcétera, la única manera de mostrar optimismo es siendo fantasiosos o mentirosos.
Lo cierto es que, mientras insistamos en seguir avanzando en círculo y no de frente, una y otra vez nos veremos colocados en el punto de partida.
Contundentes índices confirman el estancamiento y/o retroceso en diferentes sectores económicos:
Los ingresos y el gasto público han permanecido por debajo de 20% del PIB durante los últimos diez años, el nivel más bajo entre los países de la OCDE.
Entre 30 y 40% de los ingresos presupuestados dependen del petróleo y, por otro lado, los ingresos no petroleros no alcanzan ni 10% del PIB.
Adicionalmente, la intervención del sector privado en la producción y el suministro de bienes y servicios públicos es la menor de los países que conforman la OCDE.
Al finalizar el tercer trimestre de 2009, los ingresos del sector público han disminuido 8.7%, el mayor retroceso en 16 años, mientras que el gasto en el mismo periodo creció 4.2 por ciento. Los ingresos petroleros se han visto 24.4% mermados, y la recaudación no petrolera bajó 12.8 por ciento. La captación del IVA ha descendido 9.5 por ciento. El incremento salarial fue de 4.6%, pero la tasa anual de inflación alcanzó 4.9 por ciento.
Agreguémosle al desolador panorama la revelación del presidente Calderón en el sentido de que las grandes empresas tributan únicamente 1.7% de su utilidad gravable.
La situación tiende a complicarse con la recién aprobada miscelánea fiscal, ahora reprobada por todos. Al respecto aclaremos que el incremento de 15 a 16% al IVA realmente significa un incremento de 7% al mismo. Toda esta presión empujó al Ejecutivo a lanzar una convocatoria tendiente a redefinir la ruta económica y conformar un pacto por el empleo.
Es innegable que parte del actual infortunio económico proviene de causas externas y que el presidente Calderón ha enfrentado pospuestas situaciones, principalmente en cuestiones de seguridad y narcotráfico.
Al respecto, en un autogol más, Vicente Fox declaró en Viena que es momento de regresar al Ejército a los cuarteles. “La responsabilidad del consumo de drogas no es del gobierno. Por lo tanto, pedirle al gobierno que cancele el abasto de drogas a nuestros hijos es quizá, imposible”. Remató Fox, en Washington, proponiendo la generalización del IVA a 15% y disminuir el ISR hasta llegar a 15 por ciento. “Si seguimos negándonos a dar las soluciones que el país requiere, si seguimos haciendo parches y pequeñas modificaciones, no vamos a salir adelante”.
Vaya con el señor Fox, cuando pudo, no supo, y ahora no deja pasar oportunidad para explicarle a su sucesor lo que debe hacer.
No hay mal que por bien no venga. Los principales partidos políticos están convencidos de la urgencia de convocar a una Convención Nacional Fiscal en búsqueda de una reforma hacendaria integral a fondo.
Dejemos de avanzar en círculo, hagámoslo de frente.
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