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Costos políticos

Rafael Álvarez Cordero
05-Nov-2009
País estancado, sin opciones, mientras los legisladores pierden el tiempo miserablemente y, al cuarto para las doce, “deteniendo el reloj legislativo” —absurdo que pretende justificar su incapacidad—, aprobaron un engendro fiscal que no sirve para nada.



Ydespués de todo el sainete, de los bochornosos espectáculos en la Cámara de Diputados, los gritos y denuestos en la de Senadores, las larguísimas declaraciones, inanes, confusas y difusas, ¿qué ocurrió?

Nada, todo suma cero, México sigue en declive porque los hombres y las mujeres que toman las decisiones en el país, en el Ejecutivo y en el Legislativo, perdieron una vez más la oportunidad de hacer algo para sacar a la nación del hoyo en que se encuentra.

País estancado, sin opciones, mientras los legisladores pierden el tiempo miserablemente y, al cuarto para las doce, “deteniendo el reloj legislativo” —absurdo que pretende justificar su pereza e incapacidad—, aprobaron un engendro fiscal que ni sirve para nada ni deja contento a nadie y sólo muestra lo urgente de que los ciudadanos tomemos la iniciativa para lograr un cambio radical en la forma de hacer política en nuestro país.

Los legisladores son ignorantes, ladinos y, como niños de primaria, se salen del recinto para no votar o toman la tribuna igual que hooligans borrachos.

Y cuando se les pregunta por la reforma energética, la electoral, la fiscal, la Reforma del Estado, contestan que “no son los tiempos” o que sus decisiones pueden tener un “costo político”.

Si ahora no son los tiempos, ¿cuándo van a ser?, ¿cuando el país se caiga a pedazos? ¡El tiempo se les acabó, señores, y lo desperdician lamentablemente! Pero, además, ¿de qué costo político están hablando?

Tanto los legisladores como los funcionarios del Ejecutivo, de Felipe Calderón para abajo, deben saber que, para hablar de “costos políticos”, primero deben tener eso que se llama “capital político”.

Capital político tuvo Cuauhtémoc Cárdenas, que se fue diluyendo debido a las traiciones de los perredistas. Capital político lo tuvo Vicente Fox y lo dilapidó por su lengua larga y su abulia gubernamental. Capital político también lo tuvo Andrés Manuel López Obrador, pero lo tiró a la basura por necio y terco.

¿Qué capital político tiene en este momento Felipe Calderón para hablar de costos políticos? Nada de lo que ofreció en su campaña se ha cumplido, no tiene capital político que gastar.

¿Qué capital político tienen los legisladores? Ni Beatriz Paredes ni Manlio Fabio Beltrones ni Alejandro Encinas ni Carlos Navarrete ni César Nava ni Emilio Madero, ya no digamos los Noroñas, los Monreales y demás, tienen hoy capital político como para hablar de “costos políticos”. Sus acciones y omisiones agotaron su capital político.

Esas frases: “no son los tiempos”, “hay que evitar los costos políticos”, sólo muestran que son incapaces de cumplir con las obligaciones que les impone su condición de empleados de todos los mexicanos, que pagamos sus salarios para que trabajen, no para que hablen. Seguiremos enviando correos electrónicos, mensajes y twitters, para que cumplan. Usted, estimado lector, ¿ya envió su mensaje?

¿“Costos políticos”? Sí, Chucha.

raalvare@terra.com.mx

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