- Vaso tan vaso, agua tan agua: nosotros 21-Nov-2009 Aquel Berlín de la muralla premonitoria 14-Nov-2009 ¿Cómo le hago mamá? 07-Nov-2009 Todo lo escrito es política 31-Oct-2009 Ortiz de Domínguez recibe a González Gamio 24-Oct-2009 Dar a luz la luz 17-Oct-2009 Palacio de Bellas Artes: viejo verde 10-Oct-2009 La pobreza y yo 03-Oct-2009 Para que no se me olvide la vida 26-Sep-2009 La normalidad de los plagios en tierra adentro 19-Sep-2009
A veces descubro que las demás cobraban
María Luisa Mendoza
05-Sep-2009
En lo que a mí respecta me siento de 20 años, con la misma admiración y el asorpresamiento ante la chuparrosa bordando el aire frente a mi ventana.
Es muy curiosa la respiración de la vida, es decir, cada día es más chico, más corto, de pronto ya es hora de sentarse a leer a Mankell y tomar la copa de rigor a mediodía, como mis padres, como mis abuelos… siempre hay dobladitas, chicharroncitos, jícamas o cuando repican fuerte, apio con untadas de camembert verdaderamente delirantes. Al ratitito ya se debe uno sentar a escribir porque cierran los editoriales del periódico y el hambre no anda en burro. Al poquito ya es la cama y a buscar dos o tres series policíacas geniales hasta llegar a los escabrosos y diabólicos noticieros donde el alma se va achicando como plátano viejo incomible. Después, ya ni ganas de seguir buscando las gringadas de rigor o a veces, el milagro de una buena película, sobre todo si la dirige el hijo de Gabo García Márquez, don Rodrigo, ayer apenas un niño como los que no tuve. Me acuerdo de una vez que me encontré en París, con Chaneca, quien, no me dejará mentir, a Gonzalo, caminando por la calle con su instrumento de viento, ¿flauta encantada? ¿dulce?.. Todo se iluminó con su preciosíma juventud dorada, su aire gitano, un chaleco de piel y una risa encima de su cutis avellana, ojos negros como de canica, como los de mi adorado perro… Estudiaba en el conservatorio, hoy creo que ya hasta abuelo es ¡mi dios! El hijo pequeño de los Gabo…
Pero hablaba de tiempo supersónico, haz de cuenta pasa un avión sobre tu jardín y crees que fue un abejorro. No entiendo qué pasa. Antes las vacaciones duraban años, al terminar siempre fueron una sorpresa… al empezar creíamos que el tiempo no existía. A los ocho años y habiéndome herido la sien con un tejabán y brotado la sangre como llave de agua, mis primas me atravesaron la calle de La Presa para que me curara la señora Téllez, mamá de las cuatas que iban con nosotras aterrorizadas pues yo gritaba como heroína de mis novelas: “¡No me quiero morir tan joven!”…Luego ya éramos grandes, mis primas y las cuatas se casaban de blanco y llenas de velos, yo siempre iba de damita joven. Al poco tiempo crecieron los niños, se murieron los maridos, fallecieron ellas mismas y yo me quedé nomás mirando sin ser siquiera damita joven, ni me morí en la edad de los floripondios. Por eso digo que el tiempo es incomprensible porque en lo que a mí respecta me siento de 20 años, con la misma admiración y el asorpresamiento ante la chuparrosa bordando el aire frente a mi ventana. Todo ha cambiado, así es, mi hermanito el Códice, el doctor de la casa ya se fue, tantos amigos: el poeta Becerra, el dramaturgo Azar, el escritor Garibay, mi mamá y mi papá, Eduardo el corazonero Cesárman, y tantos más sin fama pero deshechos en mis manos como mi corazón… Y que abro los ojos y ya eran las siete de la noche, oscuro, ¡oye! Y tanto que escribir, el terror de la noche, el miedo de no librar con los gastos mañana, y las enfermedades por doquier y yo sin seguro ni un demonio, simplemente porque desde que empecé a trabajar me bajé la edad en los papeles y ahora ni Holmes daría pie con bola: la Procuraduría General de la República, Bienes Nacionales, los periódicos, desde El Zócalo maravilloso, pasando por El Día y su fundación, el Cine Mundial, el Excélsior por siempre jamás (porque los otros no quiero recordarlos aunque muchos premios les dí), Canal 11, Canal 13, Televisa, cortos de cine, el montón de planos, dibujos, proyectos míos y con Ernesta, mi socia en Ignacio Ramírez, un estudio divino donde fuimos enormemente felices después de la graduación en la Universidad Femenina. ¿Y mi tiempo con Julio Prieto, haciendo escenografías teatrales? ¿Qué Sherlock daría, para empezar, con las fechas?.., ¿y mi diputación en la LIII Legislatura?..
En principio es imposible suponer siquiera que vas a envejecer y por ende a necesitar de una jubilación… ¿Enfermarme? ¿de qué hablas? Entonces entregar tu vida al trabajo, bestia de trabajo, y a andar buscando el amor como a una canica de agua perdida, así se me fue la vida realmente vivida. Y no estuvo mal, para nada, pero ahora, que veo a todos absolutamente a todos los que me rodean, con unas jubilaciones de júbilo, muy tranquilotes, me pregunto si seré aquella que no sabía que “las demás cobraban”… Una tonta, burra de carga, Platera misma, ahí voy, del género aznar, subiendo la cuesta con los belfos sangrantes y el lomo ulcerado. ¡Cómo me voy a querer!
marialuisachinamendoza@yahoo.es
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.


