- PAN, PRI y PRD: la guerra por el DF 15-Nov-2009 ¿Periodistas o políticos? 08-Nov-2009 Presidencialismo sin presidente 01-Nov-2009 El retorno de Frankenstein 25-Oct-2009 La revolución que viene 18-Oct-2009 Vividores de la política 11-Oct-2009 El DF, circo de tres pistas 04-Oct-2009 Qué tal, ahora PAN y PRD son brothers 27-Sep-2009 Marcelo, el rey que quería ser rey 20-Sep-2009 Felipe Calderón: priista de cepa 13-Sep-2009
La violencia perredista en el DF
René Avilés Fabila
30-Ago-2009
No deja de asombrarme cuánto detestan a Sodi. Si pasó de un partido a otro, es un pecado mortal, como si Muñoz Ledo, Camacho y Ebrard no lo hubiesen hecho.
No es un anticipo de la siguiente revolución, la que Siqueiros dejó advertida en un mural en CU. Es la violencia fomentada por un hombre rencoroso y vengativo: López Obrador. A la inseguridad en el DF, tenemos que sumar la brutalidad desatada por las hordas perredistas: primero en el TEPJF, mañana en Iztapalpa. AMLO ha encontrado un nuevo método para “demoler” las instituciones: el caudillo inventado por Cárdenas y los medios recorre el país como si fuera émulo del Che Guevara, incitando a una suerte de insurrección sin soporte ideológico ni condiciones para tomar el poder por esa vía.
En este caos político queda el DF. Para Ebrard es básico tenerlo bajo control: le faltan Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. Sobre todo la primera: es emblemática por sus habitantes de altos ingresos y porque allí está la residencia presidencial: si gana, sería un islote azul rodeado de oleaje amarillo. Qué mejor condición para disputarle a Obrador la candidatura presidencial. Ninguno ganará, pero las esperanzas tardan en morir.
Hay algo que añadir. No sólo es la desmesurada ambición de Ebrard, es también un antiguo adeudo con Demetrio Sodi. Cuando Manuel Camacho gobernaba con lujo de autoritarismo al DF y Ebrard era su escudero, a ese grupo le hicieron creer que heredaría la Presidencia de Salinas. Esto desató una necesidad frenética de ser visible: Camacho jugaba todas las posiciones tratando de serle útil a su jefe y sólo lo convenció de que la mejor carta para sucederlo sería Luis Donaldo Colosio, quien trabajaba al viejo estilo, sin ruido. El final de la historia es trágico, pero la furia de Camacho al saber que no fue ungido por Salinas, a quien le servía sin principios, inició una época de confusión. La teoría de que Camacho, con su conducta plena de cólera (que lo condujo a los brazos de otro ex priista irritado, AMLO), contribuyó a impulsar la mano del asesino de Colosio puede ser descabellada, pero tiene sentido en plena confusión política.
Durante ese periodo, el salinismo-camachismo recibió una afrenta: Sodi y un grupo de personajes convocaron a un plebiscito para darle al DF la posibilidad de elegir a sus gobernantes. Los primeros en oponerse fueron Camacho y Ebrard, con la complicidad de Alejandro Rojas. El choque fue brutal y eso alejó a Sodi del PRI. Ahora, aquella turba de poderosos mantiene buena parte del poder en el DF y a ellos de nuevo se enfrenta el candidato ciudadano del PAN.
El PRI hizo lo imposible para frenar el plebiscito, el primer ejercicio que daba voz a los ciudadanos y eso, en época de un partido férreo, no era permisible. Desde ese momento la sociedad civil encontró nuevos derroteros: hacerse escuchar y luchar porque el DF fuera capaz de seleccionar a sus autoridades. Irónico: el PRD es el que disfruta esas prebendas y las exagera, su autoritarismo y corrupción son evidentes. Piensa que los habitantes del DF son estúpidos. Sus dirigentes dan órdenes eliminando leyes establecidas, como cuando AMLO le ordenó a Ebrard que la Asamblea Legislativa nombrara a Clara Brugada delegada en Iztapalapa después de la renuncia de Juanito. Imaginan que pueden hacer lo que les viene en capricho.
No deja de asombrarme cuánto detestan a Sodi. Si pasó de un partido a otro, es un pecado mortal, como si Muñoz Ledo, Camacho y Ebrard no hubieran hecho otro tanto. Hablar de lealtad a ideologías en México no es más que una falacia. La lucha es por el poder. Grave es el odio de Ebrard por Sodi; de nuevo están enfrentados. El primero es dueño de casi toda la ciudad, el segundo no tiene más apoyo que los votos que obtuvo sobre Ana Gabriela y su “grupo de expertos”. El TEDF y en general las autoridades supuestamente ciudadanas que supervisan las elecciones están bajo control del PRD. No hay duda. Es muy posible que Orvañanos y Sodi pierdan, pero no en las urnas sino en una batalla ilegal. Más gastaron en Coyoacán los perredistas para vencer a Obdulio Ávila y al respecto sólo hay silencio. Allí estuvo Ebrard varias veces haciendo campaña, ¿y? A la consejera del IEDF Yolanda de León la presionaron para que votara por el dictamen contrario a Demetrio, a los magistrados del TEDF los amenazaron con reducir el presupuesto del órgano electoral. A algunos proveedores les han exigido que refacturen productos o servicios prestados durante la campaña de DS, para que el costo se incremente.
La agresión a Mariana Gómez, Sodi y Orvañanos fue un operativo organizado (llegaron en microbuses con pancartas ofensivas y al descubrirlos la turba gritó “¡Ahí van esos cabrones!” y comenzaron los escupitajos, insultos y botellazos), prueba de que a Ebrard no le importa más que el triunfo total, a cualquier costo. Es extraño que el esfuerzo inicial de Sodi por democratizar al DF le haya permitido al PRD adueñárselo.
Puede ser que el PRD, unido para no perder la “joya de la corona”, gane. No será por mucho tiempo. Nunca dejaron de ser priistas del peor estilo. Tarde o temprano perderán la ciudad que hoy explotan y corrompen.
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.


