- El PAN: la revolución se la dejamos al PRI... 15-Mar-2010 8 de marzo: hacia una democracia paritaria 08-Mar-2010 La cumbre: jugar a las mentiritas 01-Mar-2010 ¿Cómo se dice “sí” en portugués? 22-Feb-2010 ¿Qué nos hace felices? 15-Feb-2010 Auschwitz, memoria obligatoria 08-Feb-2010 Un tufo de autoritarismo recorre México 01-Feb-2010 Un gran país con nanopolíticos 25-Ene-2010 Precandidata al Nobel muere en Haití 18-Ene-2010
A votar y ser botados
Cecilia Soto
29-Jun-2009
Leo que el argumento más fuerte para anular el sufragio es “la falta de representatividad de los políticos”.
Para Elisa de Anda, candidata independiente
“¿Por qué no puedo tener un novio normal?”, es la pregunta desesperada en una escena memorable de Mejor imposible, película en la que Jack Nicholson interpreta a un escritor obsesivo compulsivo y Helen Hunt a una mesera, madre de un niño asmático. “Porque no hay”, es la sabia respuesta de la madre de la mesera, lo que tiene que ver con la justa electoral del próximo domingo, porque así como no hay novios sin neurosis tampoco hay candidatos ideales. No los hay marcianos, mexicanos que no reflejen de alguna manera las limitaciones del país: la baja escolaridad, las tradiciones autoritarias, la simpatía por el “ahi se va”, tolerancia por las pequeñas formas de corrupción, lectura de apenas dos libros al año. Quienes no han estado ni están en la política, aunque escriben sobre ella, tienden a sobreestimar a la “ciudadanía”. Ésta es un ente abstracto, la suma inasible de millones, unos ejemplares, otros medianos, los más, preocupados con el batallar por casa, vestido y sustento, ajenos al debate de votar o anular el voto.
Leo que el argumento más fuerte para anularlo es “la falta de representatividad de los políticos”. Afortunadamente. Si los políticos representaran los deseos de sus electores nuestro país tendría leyes más discriminatorias y conservadoras. Permitiría la discriminación a homosexuales, favorecería el nepotismo, sería más tolerante con la violencia machista. Las encuestas de valores revelan gran dificultad del ciudadano común para aceptar el homosexualismo, considera “natural” ayudar a la familia si uno está en el gobierno y muchos ciudadanos encuentran que la mujer provoca la violencia machista o al violador.
Así, si se tratara de ser fieles representantes de la voluntad ciudadana, ni en un siglo lograríamos la reelección inmediata de diputados, senadores y presidentes municipales, instrumento fundamental para la rendición de cuentas para dar poder al elector. De hecho, la razón por la que todas las iniciativas sobre reelección parlamentaria están en el congelador del Legislativo es porque los partidos leen las encuestas y buscan no merecer el castigo de sus representados al enarbolar una iniciativa que claramente es impopular entre la ciudadanía. Ochenta años del lema “Sufragio efectivo, no reelección”, en todos los libros de texto y en toda la papelería oficial, ha causado una terca antipatía por la reelección, así sea sólo para legisladores y presidentes municipales.
Cuando estamos convencidos de algo que parece evidente (“los partidos no sirven para nada”) tendemos a creer que los demás coinciden. Las elecciones, la acción de disponer de algunas horas para ir a hacer fila, llenar los trámites necesarios y cruzar la boleta, nos permiten medir esa creencia con la realidad variada y distinta del electorado mexicano. Nuestra opinión parece perderse en el mar de respuestas diferentes a la nuestra. Es un ejercicio que obliga a la humildad y a reconocer que la construcción de ciudadanía es un ejercicio de paciencia y audacia, las dos al mismo tiempo.
Audacia de ciudadanos que contra viento y marea se lanzan a una candidatura independiente, como Jorge Castañeda hace dos años y en esta elección, Elisa de Anda, una joven y talentosa abogada, candidata independiente por un distrito en Coyoacán, DF, que busca evidenciar que el cumplimiento del precepto constitucional que manda que todo ciudadano puede votar y ser votado, oxigenaría nuestra democracia y enriquecería las opciones del ciudadano. Audacia también de la propuesta del voto nulo porque parece ser el primer escalón para involucrar a muchos escépticos en el debate y la actividad política. Paciencia porque aún con herramientas fundamentales a su alcance, como el derecho a la iniciativa popular en el DF, el ciudadano no parece interesarse por ellas.
Es importante saber que no hay fórmula mágica para arreglar nuestro sistema político. Los que pensamos que con el respeto al voto se arreglaría todo, nos dimos cuenta de que poco sabíamos de las complejidades de la “voluntad popular”. A estas alturas, aún hay ciudadanos que creen que un mecanismo secreto le permite al gobierno o a su empleador saber por quién vota. Los que creíamos que con la alternancia tendríamos la mayoría de edad ciudadana, nos topamos con que la oposición que llega al gobierno se mimetiza con los vicios que otrora combatiera. Y, sin embargo, nada se podría lograr sin el respeto al voto, sin la alternancia, sin un Congreso verdaderamente independiente del Ejecutivo, sin una prensa vigilante y crítica y, sobre todo, sin ciudadanos cada vez más conscientes del poder de su voto y su participación. El próximo domingo votaré en Hermosillo y lo haré en forma variada, eligiendo a unos y botando a otros. Vaya usted también y cruce su boleta por un futuro mejor para México.
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.


