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Zapatero a tus zapatos
Carlos Ornelas
13-May-2009
Hoy, los engendros del Estado le restan legitimidad y eficacia a su aparato educativo. La presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, actúa como la responsable del ramo y se encarga de dictar la línea a seguir.
El 15 de mayo, la República, no el gobierno, la República, por decreto, decidió homenajear la labor de los maestros.
Elba Esther Gordillo, 7 de mayo de 2009.
Tal vez no haya en la naturaleza criaturas más perversas que los alacranes, su primer alimento es su propia madre. Hay algo de sevicia en el Estado que diseñó el régimen de la Revolución Mexicana y que sigue vigente, con todo y la mudanza, en la cúspide del poder político, del PRI al PAN. Los vástagos del régimen (las grandes empresas, los bancos y los sindicatos) devoran el poder del Estado.
Como muchos historiadores lo documentan, los sindicatos y las cámaras de empresarios no fueron agrupaciones que se formaron por la voluntad de sus integrantes, el gobierno revolucionario los procreó, amamantó y les proporcionó vías para su existencia y reproducción. Les otorgó concesiones inmensas, como la posibilidad de acaparar alguna rama de la economía o la representación política de algún segmento social. La regla del juego dictaba que los dirigentes de las corporaciones se disciplinaran al poder presidencial y al partido oficial. Y así fue, mientras el presidente era del PRI. Hoy los dirigentes de esas corporaciones, en especial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, no sólo disfrutan de gran autonomía política, sino que imponen las condiciones de operación del Estado. El poder lo ejercen los sindicalistas; los servidores públicos, si acaso, poseen algo de autoridad.
Hoy, los engendros del Estado le restan legitimidad y eficacia a su aparato educativo. La presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, actúa como la responsable del ramo y se encarga de dictar la línea a seguir. En la rueda de prensa del jueves pasado, ella fue quien llevó la voz cantante. Mientras el secretario Lujambio hablaba de recuperar los días de clase que se suspendieron por la epidemia de influenza humana, la presidenta del sindicato increpaba a los representantes de los padres de familia, quienes, según los periódicos, le solicitaban que se trabajara el Día del Maestro.
De acuerdo con la glosa de mi compañera Lilian Hernández (Excélsior, 8 de mayo), “Gordillo refutó su propuesta (del presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, Guillermo Bustamante) y aun le pidió que se involucre en la educación de sus hijos, porque los llevan a la escuela sin asumir su responsabilidad de padres”. Y, con la arrogancia que sólo otorga el ejercicio del poder, le espetó: “Zapatero a tus zapatos”. De inmediato le brotó su personalidad real, la defensa irrestricta de su monopolio, como si los dueños del SNTE fueran lobos que ya marcaron su territorio. Sólo faltó que expresara que en la educación nacional nada más sus zapatillas pisan fuerte. ¡Y me parece que así es!
La petición de los padres de familia no le agradó porque a la señora Gordillo le interesa mantener contento a su gremio. Mas ese momento de espontaneidad echó por la borda su discurso reformista, sus declaraciones altisonantes en favor de la educación mexicana, del amor que siente por la niñez y de la parrafada que en los días anteriores había recitado acerca de la responsabilidad del magisterio y que el SNTE garantizaba que “cada día de clases se recupere”. Acto seguido, Elba Esther Gordillo afirmó que fue la República la que decidió honrar a los maestros el 15 de mayo.
No estoy seguro si es por ignorancia o por soberbia, aunque pienso que es debido a una combinación de ambas, que Elba Esther Gordillo expresó que la celebración del Día del Maestro no se debe a un decreto del gobierno. Cierto, ese festejo está instituido en las condiciones generales de trabajo y en el calendario escolar, como lo reconoció con algo de resignación el secretario Lujambio el viernes pasado en Iztapalapa; pero tal vez haya que aconsejar a la presidenta del SNTE que se informe antes de hacer aserciones de esa naturaleza: el Día del Maestro se festeja desde 1918 por disposición del entonces presidente Venustiano Carranza. No creo que la República tenga facultades o medios para emitir un decreto.
Estoy convencido de que el gobierno actuó con responsabilidad ante el brote de influenza, la suspensión de clases fue una medida sensata. La situación de peligro requería acciones inmediatas y el Estado reaccionó con eficacia, a pesar de sus deficiencias estructurales; pero la SEP y el SNTE hicieron del calendario escolar un fetiche. En ninguna escuela del país se cumplen los 200 días de trabajo, ni aun en condiciones óptimas (un vistazo a Oaxaca, Michoacán o Guerrero ya no espanta, siempre se pierden meses). Sin embargo, rechazar esa petición perjudica a los alumnos, lastima a los padres (que están en sus zapatos, aunque a la señora Gordillo le moleste) y abona a la erosión de la legitimidad del Estado.
Retazos
Un biólogo me explicó hace tiempo que la perversidad de los alacranes es instintiva, no la pueden gobernar a voluntad. En cambio, las criaturas como el SNTE o los monopolios lo hacen movidas por la defensa de intereses mezquinos.
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