Buscar a un Autor

  •  De:  
     Para:  
     Email Amigo:
    CERRAR x

De presidentes y jerarcas equivocados

Víctor Gordoa
15-Abr-2009
Todas las actividades tienen un protocolo. La cajera del súper lo tiene, también el chofer de un taxi, el dueño de una tienda o el sacerdote en una misa.



Bienvenidos una vez más al mundo de la imagen pública, un terreno en el que el seguimiento o el rompimiento de un protocolo afectará necesariamente la forma en que alguien sea percibido. El protocolo se define como el conjunto de reglas ceremoniales que rigen una actividad y son establecidas por un decreto o la costumbre. Estas reglas ceremoniales incluyen las formas, los tiempos, los lugares y los rituales que se dan por sentado que todos los participantes de una actividad observarán, aunque por desgracia no siempre suceda así. Suele pensarse que los asuntos del protocolo son sólo para la gente que por su ocupación debe atender actividades internacionales, interculturales o sociales de muy alto rango y así su cumplimiento limitarlo a diplomáticos, presidentes, grandes empresarios o socialités de altos vuelos, pero no es así. Si se detienen a pensar un poco caerán en la cuenta de que todas las actividades tienen un protocolo. La cajera del súper lo tiene, también el chofer de un taxi, el dueño de una tienda o el sacerdote en una misa; por supuesto, usted en su trabajo también y, hasta en su casa, debe cumplir con uno. Hago toda esta introducción para dar paso a una serie de casos que por romper con las normas protocolarias han llamado la atención de manera negativa y, como consecuencia, han visto dañada su imagen pública. Siga leyendo pues están buenos.

De presidentes europeos…

Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, salió de gira y con él su hoy primera dama Carla Bruni, experta en el manejo de hombres famosos. Su historia de amor no es objetable, pero sí su comportamiento amoroso durante las ceremonias oficiales. Qué bueno es ver a una pareja de esposos que se aman, pero qué bochornoso tener que presenciar sus devaneos románticos cuando se trata de una “pareja presidencial” en representación pública de su país. Los coqueteos, toqueteos y las frases melosas dentro del discurso presidencial están totalmente fuera del protocolo oficial y ponen en entredicho la formalidad del presidente galo y su reciedumbre masculina. Por otro lado, Silvio Berlusconi, el primer ministro de Italia, que también es uno de los empresarios más ricos del planeta, indignó al mundo con sus vanas declaraciones a raíz del sismo que afectó a la población de L’Aquila en la región de los Abruzzos y dejó muchos muertos y gente sin hogar. Haber rechazado la ayuda internacional arguyendo el “orgullo italiano”, haberle dicho a una atractiva doctora especialista en cuidados intensivos que a él no le hubiera importado ser reanimado por ella y haber recomendado a los damnificados que se quedaron sin casa que tomaran la desgracia como si fuera un día de campo, sólo comunican la personalidad insensible de un hombre que por vivir fuera de la realidad ya perdió la noción de su investidura y del dolor humano.

De presidentes americanos...

Barack y Michelle Obama fueron a Inglaterra y las faltas al protocolo monárquico que cometió la primera dama de EU en lo relativo a la conducta táctil que se debe observar con su majestad la reina Isabel, fueron la comidilla de los medios en todo el mundo. La ignorancia del comportamiento personal que se debía observar frente a la soberana nos habla de una mujer que, si bien está preparada profesionalmente y goza de gran popularidad, está aún verde para el roce internacional. Paso al caso de Fernando Lugo, ex obispo paraguayo que renunció a sus votos religiosos para conseguir la presidencia de su país. Resulta que el señor fue papá, ¡cuando todavía era obispo! Grave y escandaloso asunto dado a conocer luego de que Viviana Carrillo lo demandó por paternidad irresponsable y dijo que la relación se inició cuando apenas tenía 16 años de edad. Al presidente de Paraguay no le quedó más remedio que reconocer al hijo y someterse a la justicia de ese país. El daño a su imagen pública es enorme, pues conlleva la pérdida de la confianza y el rechazo de la opinión pública mundial.

De obispos mexicanos…

Y ya que hablamos del clero, la perla que cierra este collar de faltas protocolarias la protagoniza el arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, al llegar el día de su entronización en un pequeño auto BMW convertible. Verlo sentado en el asiento del pasajero vestido con su hábito oficial produjo un gran contrasentido. ¿Acaso no se dio cuenta de lo que significaba su error protocolario? Ese coche representa riqueza, aventura y seducción, tres características totalmente opuestas a lo que debe ser el comportamiento de un jerarca eclesiástico. Lo bueno es que se justificó diciendo que el auto no era suyo, ¡sino del presidente municipal panista! Ahora sí que… no me ayudes, compadre.

www.imagenpublica.com.mx

Al presidente de Paraguay no le quedó más remedio que reconocer al hijo y someterse a la justicia de ese país.

ENVÍA TUS COMENTARIOS

Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN

Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.

Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.

Nombre:
Comentarios:
Filtrar
Loading...