Después de la tragedia
Gilberto Rincón Gallardo
16-Jul-2008
Resulta claro que lo sucedido no fue un accidente en sí mismo, sino el producto de la mala planeación y de la ausencia de sentido común en quienes tomaron las decisiones en ese momento.
La muerte de 12 personas, nueve jóvenes y tres policías, en el desastroso operativo del ya famoso News Divine, admite distintas explicaciones. Muchas de ellas ya se han dado y tienen que ver tanto con la secuencia de los acontecimientos como con las líneas de mando y, por ende, las responsabilidades que concurrieron en este trágico suceso. Probablemente todavía seguiremos conociendo información adicional a la ahora disponible, pero ya a nadie le caben dudas acerca de la responsabilidad de los cuerpos de seguridad del Distrito Federal en estas muertes. Sin embargo, necesitamos respuestas y explicaciones que lleguen más allá de esos datos, es decir, expliquen el fondo de lo que sucedió y nos permitan aprender de esta cruda lección, para hacer todos los cambios sociales necesarios que eviten una nueva tragedia.
Porque no se trata solamente de mejorar operativamente a las policías, generar una genuina coordinación entre cuerpos de seguridad que ahora es sólo nominal o poner a la cabeza de ellos a funcionarios capacitados y diligentes, sino se trata también de cambiar en los agentes de la autoridad la forma de concebir su tarea y de entender los derechos y la integridad de cada uno de los ciudadanos. Porque los cambios técnicos, sin una genuina nueva mentalidad, cultura cívica y valoraciones, lo único que harán será abonar el terreno para nuevas violaciones de derechos y otras desgracias.
Resulta claro, para una amplia mayoría de ciudadanos, que lo sucedido no fue un accidente en sí mismo, sino más bien el producto, lógico y hasta esperable, de la mala planeación y de la ausencia de sensatez y sentido común en quienes tomaron las decisiones en ese momento. De lo que, sin embargo, apenas empezamos a hablar es de los motores de la conducta de los responsables, quienes, en el curso mismo de los acontecimientos, fueron incapaces de reaccionar como sería de esperarse en aquellos que se encargan de nuestra seguridad y nuestros derechos. Cuando uno contempla la actitud de un policía que agrede sin causa a un joven o cuando atestigua la actitud de un socorrista que se niega a atender a jóvenes gravemente lesionados, no hablamos ya de mala capacitación, sino de cultura política autoritaria y de menosprecio por quienes son tanto débiles como diferentes.
Uno de los motores de esa conducta que vimos, así como de las que no vimos pero podemos suponer, como las de la vejación a las jovencitas en instalaciones policiales, es una profunda discriminación hacia los jóvenes. En efecto, las muchachas y los muchachos que sufrieron la agresión son, para muchos policías, un grupo de gente no sólo distinto sino potencialmente peligroso y amenazador. Nada más una mentalidad discriminatoria contempla como enemigo a quien no solamente las leyes, sino incluso los hechos mismos, muestran como víctimas del supuesto delito que supuestamente se perseguía.
Luego de la tragedia del News Divine, es decir, después de ella, debe corregirse a fondo lo que está detrás de ella, es decir, su razón oculta y profunda. Por ello, los cambios en los cuerpos de seguridad de la Ciudad de México (mas también en los del resto del país) no deben reducirse a cuestiones técnicas y procedimentales (por cierto, muy importantes), sino deben estar orientados hacia el difícil cambio de mentalidad con respecto a los derechos de los ciudadanos y, en especial, de los grupos que, como estos jóvenes pobres y urbanos, son estigmatizados y acosados.
presidencia@conapred.org.mx
Envíanos tus opiniones y si quieres contar con todas las funcionalidades de comentarios como responder a tus los participantes, necesitas accesar tu cuenta en el LOGIN
Si eres NUEVO USUARIO, da click aquí para Registrarte.
Te recordamos que es GRATIS y tendrás acceso a todo el sitio del nuevo EXonline, entre otros beneficios.


