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20-Nov-2009
Consejería
Pedro Alonso
Un mundo de menor tamaño
Algo que ha ocurrido en los últimos meses es que desde que se empezó a decir con insistencia, no sé si con razón, que la crisis había terminado y la recesión había quedado atrás y, en consecuencia, que ya había iniciado la recuperación, con frecuencia, a veces demasiada, un día aparecen uno o varios datos que, convertidos en noticia, inducen a pensar que efectivamente lo que han propuesto las autoridades de varios países es cierto (lo escrito en las líneas anteriores) y, días después —a veces pocos—, aparecen otros datos que son interpretados en el sentido opuesto.
Esto coincide con los movimientos de los mercados, de tal suerte que, cuando suben durante uno o varios días, siempre se dice que tales o cuales datos señalan en la dirección de la recuperación de la economía global y, cuando bajan, se dice lo contrario.
Más allá de lo anterior, que además es de lo más normal me refiero a que unos días los mercados suben y otros días bajan— lo que en todo caso tendría uno que observar es la sucesión de los datos o declaraciones y darles un peso en lo que toca al ambiente general o bien seguir los datos del mercado durante un periodo determinado, identificar el rumbo de la trayectoria básica y decidir si camina en uno u otro sentidos dentro del rango de tiempo que se haya elegido. Esto último es más sencillo y ofrece buenos resultados.
El lapso puede ser un día o una semana, un mes o varios. Pero es un hecho que si uno trata de interpretar la información que aparece en los medios día con día e incluso minuto a minuto, es difícil hacer una decisión que valga la pena en términos de rendimiento. Más bien lo que se consigue es confundirse y aumentar la probabilidad de error.
Pienso que en esta cuestión del análisis de mercados sea uno un “fundamentalista” o “técnico” o ambas cosas —lo que finalmente es lo más probable, con las inclinaciones y habilidades personales de cada quien de por medio—, de tiempo en tiempo es necesario alejarse de lo cotidiano, explorar un territorio más amplio, teorizar un poco, leer lo que se pueda de aquí y allá, intercambiar ideas con otros y reflexionar un rato para tratar de eliminar los sesgos de que cada uno, para poder tener una visión más amplia del asunto que uno sigue. Y lo digo así porque pienso que esto vale para cualquier tipo de análisis, no sólo el que se refiere a la economía y los mercados.
Eso fue lo que intenté hacer en el planteamiento de ayer y que en parte compartí con usted, amigo lector, explicando que lo había hecho preparando una conferencia que ofrecí para un grupo de empresas, el miércoles pasado.
En la pasada Consejería toqué uno de lo aspectos que exploré y que fue el de la política económica y su estado actual, considerando que este concepto es parte de lo que hace que la economía se mueva. Otro aspecto fue el de la oferta y la demanda privadas. Y resulta que, con lo que me topé, es que este motor de la economía, las empresas, las familias, las personas, también han resentido un serio impacto.
Si tomamos los datos de lo que ha ocurrido en el mundo y en México, resulta que la economía, como un todo, en los últimos dos años ha reducido mucho su tamaño respecto de lo que tenía en 2007, lo que implica que ha reducido su capacidad de generar bienes y servicios, es decir, de generar riqueza y bienestar. Lo que a su vez reduce su ritmo potencial de crecimiento.
Todas las empresas que cerraron, los empleos que se han perdido y el nulo acceso al crédito, sumado a que no existe una expectativa clara de crecimiento, ponen en duda la capacidad de retomar el ritmo de crecimiento precrisis y, por lo tanto, que la economía vuelva a tener la dimensión que tenía entonces, considerando, además, los imprevistos en el camino.
De tal modo que puede ser un claro error pensar que las cosas van a ser como antes. Mejor piense cómo van a ser de ahora en adelante las cosas en un monto que disminuyó su capacidad de crecer. Suerte.
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