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08-Nov-2009
Gajos del oficio
Dore Ferriz
Mitos sobre la dieta
Resulta muy difícil llevar una dieta cuando hay tantas variables en la nutrición y no logramos entender del todo. Algunos regímenes dicen que son los carbohidratos los que te hacen engordar. Otros, que el azúcar. Que la grasa… Consultamos medios para comprender, leemos las etiquetas nutricionales ¡y no entendemos nada! ¡Nos hacemos bolas y encima abusamos de los productos light! ¡Por fin! ¿Qué es lo que nos hace engordar?
El dilema no está en lo que comes o dejas de comer. Cualquier nutriólogo va estar de acuerdo conmigo, la fórmula mágica consta de tres preguntas que te debes hacer:
1. ¿Qué comes? 2. ¿Cuánto comes? 3. ¿Cómo lo comes?
La dieta de una mujer adulta consta, en promedio, de mil 600 calorías al día. Pero el enfoque calórico no es un simple juego matemático que cubra una ingesta energética. Para lograr esa deseada juventud a través de un organismo funcional, debemos variar todos los alimentos en porciones adecuadas. Así, es fácil mantener un peso apropiado. Esta maraña nutricional es muy sencilla cuando seguimos el consejo de Barry Sears, autor de La zona: Imagínense un plato. La mitad le corresponde a las frutas y verduras. Solo ¼ le pertenece a la proteína magra (pollo, pescado o carne). Y otro ¼ a los granos (arroz o pasta integral). ¡Así es como debemos de servirnos!
Ahora bien, no hay que demonizar los alimentos. Los lípidos o los carbohidratos son necesarios para el funcionamiento orgánico adecuado. ¡No debemos abusar! ¡Claro! Tampoco de los productos etiquetados con un “halo de bienestar”. El hecho de que sean sanos no quiere decir que podamos comer más. Muchos creen que pueden comer el doble y no es así. ¿De qué sirve comer un alimento bajo en… algo, si te vas a dejar caer dos?
Cuando un alimento es nutritivo, asumimos que es saludable en todos los sentidos. Pero ¡no es así! Sabemos que el aceite de oliva, por ejemplo, es amistoso para el corazón. Pero en dos cucharadas soperas (30 ml) encontramos 19.79 gr. de grasa monoinsaturada, 3.38 gr. de grasa saturada y sólo 1.76 gr. de grasa poliinsaturada. ¡Claro que hay que consumirlo, pero no “con la mano en la cintura”! Este aceite contiene 245.7 kcal. por porción, al igual que el aceite de canola y de cacahuate. Hay ciertos productos, como el pollo, que asumimos magros y es nuestro apoyo dietético, pero resulta que los engordan con anabólicos. Entonces ¿realmente es tan sano? En este caso, es mejor comprar uno orgánico y estar seguros de que comieron granos y no esteroides. Las ensaladas también poseen una excelente reputación. Es la mejor opción para bajar de peso, por todas las verduras que contiene. Pero ojo con la vinagreta y algunos ingredientes. Tengo que mencionar la ensalada Thai de California Pizza Kitchen. Tiene pollo, zanahoria, col, wontons ¡fritos! y va aderezada con ¡vinagreta de cacahuate! ¿Se oye saludable? Esta ensalada contiene dos mil calorías. Lo equivalente a ocho rebanadas de pizza del mismo lugar. ¡Mejor pide la pizza! No debemos relacionar la grasa en los alimentos, con los “gordos” que cuelgan de nuestro cuerpo. Irónicamente se llaman igual. Pero no todas las grasas se acumulan ahí. Resulta que la que encontramos en el salmón o el aguacate ayudan a que las arterias no se tapen y además inhiben el hambre por más tiempo.
Insisto, hay que leer las etiquetas. Las versiones “bajas en grasa” generalmente sustituyen una cosa por otra. Algunos de los yogurts con fruta (bajos en grasa) contienen más azúcar que dos bolas de helado. Esto no significa que sea una conspiración de la fabricación. Todos los productos vienen etiquetados para mantenernos informados y ayudarnos a hacer elecciones inteligentes que se adapten a tu dieta. Para la industria es difícil mantenerse en línea con toda la información sobre las dietas. Si sale un libro, vende millones de copias. Si éste sugiere que no comas carbohidratos, ellos tienen que marcar su producto para vender. Pero esta etiqueta no quiere decir que puedas comerte una tonelada… Pasa también que algunos productos se venden como cosas que no son. ¡Agua sin calorías! ¿De cuando acá el agua tiene calorías? ¡Aceite de oliva sin colesterol! ¿De cuando acá hay colesterol en los vegetales o las semillas? O promocionan las calorías con paquetitos de “100” y son tan ridículos, que te comes dos… y te atoras 200. ¡¿De qué sirve?!
El target para bajar de peso no está en los productos bajos en carbohidratos, en grasa o en azúcar. Ni en dejar de comer entre comidas. Está en reducir la ingesta y hacer ejercicio.
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