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04-Nov-2009

30-30

Lucero Solórzano

Las horas de Philip Glass


No soy una especialista en la obra de este músico, pero sí soy gran admiradora del trabajo que ha hecho para cine, particularmente la banda sonora de la película Las Horas dirigida en 2002 por Stephen Daldry misma que me doy el gusto de escuchar mientras escribo esta columna.

Las Horas es una película basada en el libro homónimo de Michael Cunningham, que le valió el Premio Pulitzer. La historia, bastante compleja y narrada en forma no lineal, gira en torno a tres mujeres de distintas épocas cuyo hilo conductor es la primera de ellas y su novela Mrs. Dalloway, la atormentada escritora Virginia Woolf. Las otras dos protagonistas, una deprimida ama de casa con un hijo pequeño en los años de la posguerra y una editora literaria ya en este siglo, vivirán un día decisivo en sus vidas al igual que la propia señora Dalloway del libro de Woolf.

Para dar vida a estas tres mujeres, Stephen Daldry, que venía de dirigir Billie Elliot, contó nada menos que con Nicole Kidman como Virginia Woolf, interpretación por la que recibió un Oscar y un Globo de Oro, Julianne Moore como la asfixiada ama de casa y Meryl Streep como la editora, ambas también nominadas al Oscar y al Globo.

La película es una exploración profunda por la intimidad de tres mujeres muy diferentes que comparten miedos y sueños junto con una necesidad desesperada de encontrar sentido a sus vidas.

Entre las nominaciones de Las Horas estuvo la de Mejor Banda Sonora muy en la línea que caracteriza los trabajos anteriores de Glass y que vuelve a ser repetitiva (no como un defecto, al menos para mí ), minimalista y new age, calificativo que parece no gustarle al autor. Glass maneja con sensibilidad los tres tiempos o épocas de las protagonistas ubicándolas con variaciones que ayudan a identificar a cada una de ellas y el contexto histórico que las rodea.

Otros trabajos muy rescatables de Glassson Koyaanisqatsi, Powaqqatsi y Naqoyqatsi,tres bellísimos documentales de Godfrey Reggio con una fotografía espléndida producidos por Francis Ford Coppola sobre la naturaleza, el paso del hombre por el planeta, la tecnología y la transición a la modernidad que con la música de Glass resultan todo un material de colección; Kundun de 1997; La ventana secreta de 2004. Hay otras prescindibles como Cassandra’s Dream una película más bien gris de Woody Allen y otra muy fallida, Sin reservas, en la que ni siquiera encuentra uno al Philip Glass que nos gusta.

Philip Glass en el DF

Algo que se le critica mucho por parte de sus detractores es su tendencia a repetirse y puede que tengan razón, pero en el caso de Las Horas esa constante recurrencia del tema resulta muy atractiva y hace un énfasis especial en la inestabilidad y confusión emocionales de las protagonistas en sus diferentes tiempos y espacios. Hay quienes califican su obra de “monótona”, nada más lejos de la realidad. En términos generales se puede decir con certeza que la música de Glasstrabaja a favor de sus películas.

Me parece memorable también su trabajo (aunque no cabalmente acreditado) en la banda sonora de El Show de Truman dirigida en 1998 por Peter Weiry una de las mejores interpretaciones de Jim Carrey quien se aleja de sus excesos en la comedia física para dar vida a un personaje mucho más profundo e interesante. Hay quien considera que Glass pudo haber tomado un poco de esos acordes de El Show de Truman para complementar el score de Las Horas.

Lo mismo sucede con la música de El ilusionista dirigida en el 2006 por Neil Burger y a la que las composiciones de Glass refuerzan un ambiente fantástico en una historia que juega con la realidad y las conjeturas en una forma muy inteligente. Esas armonías insidiosas del artista se cuelan hasta nuestro subconsciente y además es tan creativo como para diseñar una banda sonora que no corresponde con el tiempo de la película, no es convencional y nos conduce por una “puesta en escena” falsa cuyas piezas cuadran solamente hasta el final.

En estos días tendremos la invaluable oportunidad de ver y escuchar a Philip Glass en nuestra ciudad, en un recinto pequeño y acogedor, muy apropiado para disfrutar la calidad de su oferta artística y musical: el Voilà de Plaza Antara. Hay que verlo.

 

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