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30-Oct-2009
Razones
Jorge Fernández Menéndez
Hacia el estado de jodidez
No sé si lo mejor que le puede pasar al gobierno federal sea que el presidente Calderón esté convencido de aquello que declaró, luego de la elección de 2006, de “rebasar por la izquierda” a sus oposiciones. En ocasiones esa concepción es útil y necesaria, sobre todo en términos de política social; en otras, como en el debate al que estamos asistiendo en torno al paquete fiscal, me temo que el gobierno no está focalizando bien sus adversarios y sus apoyos.
La declaración presidencial, en Puerto Vallarta, respecto a “las empresas que rara vez, rara vez, pagan impuestos”, llamó profundamente la atención, lo mismo que lo dicho a los senadores panistas de que cien de las principales no pagan más de 1.4% (otros entendieron 1.7) de ISR. Y, para que quedara claro, agregó que la gente más humilde no depende, para sobrevivir, de las empresas, sino de los servicios públicos que otorga el gobierno.
Es una declaración que aleja a Calderón del liberalismo y lo acerca, me imagino, a las concepciones socialcristianas que durante mucho tiempo marcaron al PAN y a FelipeCalderón. Una concepción en la que existe una natural desconfianza hacia el mercado, a las excesivas libertades a la iniciativa privada, y se otorga un papel prominente a la labor del Estado, dentro y fuera de la economía. Me parece que, si es así, debe ser mucho más explícito el Presidente con sus propuestas futuras.
Y en eso no hay claridad: quizás, en la visión presidencial, la extinción de Luz y Fuerza del Centro y la aprobación del paquete fiscal son parte de una misma lógica política, pero la gente no lo ha entendido así: quienes defienden la extinción de LyFC (como este autor) no terminan de comprender la política fiscal propuesta antes y después de la votación de los diputados, y será mucho más difícil entender lo que pueda salir de las laberínticas deliberaciones que mantenía el Senado a la hora de escribir estas líneas.
El Presidente no puede afirmar que las cien principales empresas del país no pagan más que 1.4% de ISR y no explicitar cuáles son. No puede decir que, “rara vez, rara vez”, pagan impuestos y no explicarnos por qué no lo hacen, si están violando la ley o si se están aprovechando los huecos que la misma deja. Si es así, si esas empresas están pagando una cantidad mínima de impuestos, hay que explicarle a la gente por qué y cómo ocurre esa elusión fiscal y no quedarse en la declaración. El tema es demasiado importante para dejarlo como una frase más en un discurso ante un grupo de presidentes municipales.
Ese es el principal motivo de enojo de muchos sectores que no sienten estar representados por nadie. Paradójicamente, son los mismos que apoyaron las medidas en Luz y Fuerza y se ven ahora exprimidos por la maquinaria fiscal. No son los más pobres ni los muy ricos. Los primeros, en los hechos, no participan del esfuerzo fiscal. Los segundos, tienen armas e instrumentos legales y políticos para evitar ser castigados en exceso por él: ¿qué mejor ejemplo que el intento de hacer retroactivas las modificaciones a la consolidación empresarial? Seguramente, el mandatario estaba pensando en ello cuando hablaba de las empresas que no pagan impuestos, pero el intento de hacerlo retroactivo lo que provocará va a ser que tales empresas se podrán amparar, no pagarán y tendrán una razón, justa o no, para restringir sus inversiones. Ellos no van a ser los paganos de este paquete.
Sin embargo, para la gente que trabaja y tiene un ingreso medio, todo se confabula en su contra: se le aumenta el ISR y no tiene cómo aplicar deducibles; se aumenta el IVA, pero no se hace generalizado, incrementando su carga fiscal, mas no la de todos (incluida parte de la operación de esas mismas empresas a las que se denuncia); se aumenta el IEPS y con ello le costará más, desde una cerveza hasta su diversión; se debate un impuesto a los ahorradores (y uno que pensaba que se quería fomentar el mismo). El único gravamen que puede atacar la informalidad, el de depósitos en efectivo, intenta ser frenado por el PRD porque afecta a uno de sus principales grupos clientelares.
Me es muy difícil estar de acuerdo con Manuel Espino, pero no puedo menos que aceptar que, con esta carga para la clase media, en vez de un estado de bienestar se está creando uno de jodidez del que difícilmente logrará salir.
Pero en las elecciones, dirán algunos, los votos los ponen los pobres y el dinero los ricos. Olvidan que la opinión pública la genera la clase media.
Para la gente que trabaja y tiene un ingreso medio, todo se confabula en su contra, aumenta el ISR, lo mismoel IVA y también el IEPS.
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