Adrenalina
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29-Oct-2009

A mi manera

Miguel Gurwitz

Merecida celebración


Son tan pocas las victorias las que se tienen contra Brasil, (nueve para ser exactos, por 14 derrotas), que cualquiera de éstas, y más si se trata de un Mundial, son dignas de ser festejadas, celebradas y evidentemente aplaudidas. De hecho, (y sin ningún afán de jugar el papel de amargado y negativo), son tan pocos los triunfos que tiene el país en términos deportivos que, cada uno que se consiga merece ser guardado en el archivo histórico.

Lo del martes no fue cualquier cosa, por eso no concuerdo con los que aseguran que aún no se ha ganado nada, y no quisiera ser tan obvio para entrar en tema de lo numérico y las posibilidades matemáticas, que a eso se refieren los que aseguran el nulo efecto que brinda el triunfo ante Brasil.

Haber derrotado a una de las selecciones favoritas del certamen devuelve una cuota vital de confianza que se había extraviado en el primer escalón.

No podemos olvidar que son niños, jóvenes, donde únicamente dos de ellos han tenido una probadita de nuestro futbol de Primera División (cosa que no garantiza nada), y que el comportamiento como tal, es desconocido hasta que llega la prueba real, es decir, cuando inicia la Copa del Mundo. Nadie sabe, ni ellos mismos, cómo manejar el nerviosismo que ni siquiera saben si sentirán y de qué manera lo habrán de reflejar. Y si revisamos en casi todos los partidos se cometen errores infantiles (nunca mejor aplicado el término).

La inexperiencia y nerviosismo no son exclusivos del equipo mexicano y nada tienen que ver con la educación o muchos otros temas en los cuales el país en general sufre serios rezagos. Por eso, la victoria, y sobre todo, la manera como se consiguió debe ser un factor de alta influencia en las aspiraciones de cada uno de los jugadores. En ocasiones, lo más difícil en cualquier actividad es demostrarse a sí mismo que las metas pueden ser alcanzadas, y más a esa edad.

Ahora la tarea le corresponde al técnico José Luis González China y al sicólogo Alejandro Molina, y esa tiene que ver con la administración de emociones por la que pueden estar pasando los jugadores. Saber detectar perfectamente la frontera de la emoción que provoca una victoria de esa magnitud, con lo que podría ser un exceso de confianza por enfrentar a un rival de mucha menor jerarquía como lo es Japón.

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